José Cavero – La víctima y el agresor.


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Es evidente que el llamamiento de Rajoy para que cesen de una vez las manifestaciones de unos contra otros dirigentes del PP, por lo menos de momento, no tienen cumplimiento. Apenas se conocieron esas nuevas pautas de comportamiento, divulgadas por Dolores de Cospedal, la presidenta de Madrid ya expresó su disconformidad con la equiparación que la dirección del PP hacía a «la víctima, que soy yo», y el agresor, que se supone que es el vicealcalde del Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo. Probablemente no es del mismo parecer el vicealcalde, que en el propio Comité se había declarado amenazado por la especie de Gestapo (la «gestapillo», la llamaba), que ha puesto en marcha Esperanza Aquirre en Madrid contra sus adversarios y que le ha espiado y hecho seguimiento de sus llamadas telefónicas…

Cobo comparecía esta misma mañana ante la comisión de garantías de partido para dar explicaciones a esas opiniones vertidas en una entrevista efectuada en el diario El País, en las que denunciaba el comportamiento «de vómito» que Esperanza tenía hacia la candidatura de Rodrigo Rato para presidir Caja Madrid. ¿Quién es víctima y quién agresor? La impresión que da este espectáculo con el que ha querido terminar Rajoy es que no resultará fácil desterrar el enfrentamiento «sangriento» que mantienen la presidenta y el alcalde. Tal vez la amenaza de dejarlos a ambos fuera de las listas de candidatos obre el milagro…, pero no parece que Rajoy tenga el coraje suficiente para prescindir de quienes le han dado sucesivos triunfos al partido, en las últimas convocatorias electorales autonómicas y municipales.

Ahora, finalmente, se llama «a capítulo» a Cobo para que se explique, y a ser posible, se disculpe, pero es improbable que haga esto último. Ya ha explicado que el agredido es él, y la agresora Esperanza Aguirre, por cuyas actuaciones se siente amenazado, tanto él como su familia, nada menos. Una acusación gravísima, que ya trataba de rebatir anoche, en «su telediario de Telemadrid», la propia Aguirre: replicaba que para miedo, el que aprecian y padecen los militantes del PP en Euskadi… Pero, de todas formas, cualquier decisión que no sea una sanción convincente, puede provocar la ira de Aguirre y que la herida de Madrid continúe abierta. Una previsible sanción podría hacerse pública hoy mismo, aunque su decisión también puede tardar unos días en comunicarse…, en caso de que se produjera.

En el Comité se designa un instructor que resume el estado de cosas, acompañada de un pliego de cargos, y después se le remitirá al propio vicealcalde para que presente por escrito las alegaciones que estime oportunas. Después el instructor hará una propuesta de recomendación al Comité de Garantías para que tome una decisión. Ya ayer, el vicealcalde de Madrid explicó, pero no se retractó del fondo de sus declaraciones. Cobo admitió que había hecho «mal» por la forma en la que había trasladado sus opiniones, es decir, por haber realizado estas declaraciones en un medio de comunicación en lugar de exponerlas en los órganos internos del partido. Por este motivo dijo que asumía la responsabilidad que esta actuación podía conllevar y, en consecuencia, puso sus cargos a disposición del partido. Pero a renglón seguido explicó sus propios miedos y los de su familia por verse perseguido por su adversaria política. ¿Qué argumentos pesarán más ante el Comité disciplinario? ¿Los de Cobo-Gallardón, o los de Aguirre?

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