José Cavero – La víctima Aguirre arruinó la cumbre a Rajoy.


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Con bastante probabilidad, Esperanza Aguirre había preparado minuciosamente el escenario. No quería participar en la muy anunciada ejecutiva de su partido de este martes, porque sabía que iba a ser centro de casi todas las atenciones, por razón de su pelea permanente con el alcalde Gallardón y sus leales. De ahí que decidiera, sencillamente, no asistir. Iba a estar presente su reclamación contra el vicealcalde Cobo, pero sin la persona de quien se ha definido «la víctima». Y de paso, iba a arruinar, en buena medida, los efectos de la reunión que convocaba Rajoy para llamar la atención sobre la necesidad de acabar las rencillas públicas y remitir el debate interno a los órganos de gobierno del partido.

Esperanza Aguirre, desde su ausencia, se supo primera protagonista, incluso por encima del propio líder Rajoy, que reclamaba la atención de todos y advertía que no habrá nuevas ocasiones para resolver los problemas… ¿Qué otro recurso le queda a Rajoy para hacerse respetar? Solamente su capacidad para hacer las listas de candidatos, es decir, para contar o no con determinados personajes «incómodos» o con vocación de protagonismo insoportable. Por lo demás, Rajoy se hizo oír a los medios informativos por la voz de su portavoz Cospedal, posiblemente porque sospechaba que en una eventual rueda de prensa Aguirre volvería a ser centro inevitable de atención. Y es lo que trataba de evitar por todos los medios.

Por eso, utilizó a Cospedal para trasladar a los medios los mensajes que había dado a sus leales, los barones del PP. Y cabe entender que el discurso de Rajoy ante el Comité Nacional de su partido ha sido un mensaje para oídos entendidos. Amante de los silencios y de gestos moderados, el presidente del PP optó por dejar claro a todos los protagonistas de las últimas peleas internas en el partido su decisión. Y hubo para todos. Rajoy inició su discurso por el origen, justificando su victoria en el Congreso del PP de Valencia: «Entonces hubo algunas compañeros que pensaron de manera diferente, pero lo cierto es que nadie presentó una candidatura». (La palabra «algunas» viene en el discurso escrito aunque se supone será una errata de la transcripción y no una referencia a nadie en concreto).

«Quiero dejar claro que nadie de esos miembros natos hubiera quedado fuera de mi candidatura salvo que no hubiesen querido ir en la misma». «A otros no los incorporé porque habían dejado patente su desconfianza hacia el proyecto que yo lideraba». «En los Estatutos se fija lo que compete al presidente (…) y también lo que corresponde al Comité Electoral Nacional, que, entre otras, aprueba las candidaturas a presentar en las elecciones legislativas y autonómicas y en las municipales de capitales de provincia». «Una vez terminado el proceso congresual, todo el mundo debería haber aceptado su resultado y actuar en consecuencia». «Las cosas no han sido fáciles, ni nos las han puesto fáciles, y los detalles sobran».

«Es inaceptable que algún militante de nuestro partido pueda afirmar que no somos alternativa». «Es desleal colaborar, conscientemente o no, por razones que no son ideológicas o programáticas, sino de otra índole, a debilitar esa alternativa». «Es inadmisible hacer declaraciones públicas sobre asuntos que son internos del partido. Es todavía más inadmisible si eso va acompañado de una crítica a otros dirigentes, sean quienes sean». «Es inadmisible que se presione públicamente a órganos del partido, como puede ser el Comité Nacional de Derechos y Garantías o la propia dirección nacional».

«Es inadmisible que se fuerce a cargos del partido o a representantes del mismo en instituciones públicas para que firmen documentos exigiendo lo que sea, al comité nacional de derechos y garantías o a la propia dirección nacional, a la que luego llegan las quejas». «Es inadmisible que se haga caso omiso a las instrucciones directas y claras de la dirección nacional del partido». «Nadie que se haya manchado puede formar parte de nuestro partido. Más claro no puedo ser». «No somos un partido federal, ni mucho menos un reino de taifas». Palabras de Rajoy. Está por ver si vuelve a ser papel mojado por gracia de algunos «rebeldes y levantiscos».

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído