Carlos Carnicero – Una huelga incomprensible e innecesaria


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Dos de los cuatro sindicatos de los tripulantes de cabina de Iberia -CTA y Sitcpla- insisten en mantener la huelga para los primeros días de la semana que viene, a pesar de que la dirección de Iberia ha constituido una mesa estable para negociar las condiciones salariales que plantean estos sindicatos. Hay varias consideraciones para establecer que se trata de una convocatoria incomprensible, innecesaria y contraproducente para los intereses de los trabajadores de la propia compañía.

La primera, sin duda, la actual situación económica y laboral de España. El sector aéreo es uno de los más afectados por la crisis y la compañía Iberia, no sólo está en pérdidas sino que no existe un horizonte próximo de recuperación de su rentabilidad. Otras compañías como Spanair atraviesan tiempos de enorme incertidumbre y las hay, como Air Comet, que tienen importantes retrasos en las nóminas. Todas ellas están amenazadas por las compañías de bajo coste en donde sus trabajadores ganan mucho menos que los de Iberia.

Los sueldos de Iberia están entre los parámetros más altos del sector, no sólo en España sino en los países europeos de nuestro entorno. Quizá los convocantes de la huelga entiendan que es razonable en época de crisis mantener esta convocatoria en un país con cuatro millones de parados. Pero sus argumentos son difíciles de justificar.

Segundo: en la huelga de la semana pasada, la compañía Iberia realizó un enorme esfuerzo para recolocar a los pasajeros afectados pero las pérdidas fueron millonarias. Repetir la huelga ahora, cuando la negociación está en marcha, parece un acto poco responsable: las pérdidas y los perjuicios para los usuarios serán importantes. Convocar una huelga de objetivos salariales cuando el país se debate entre si realizar una reforma laboral y buscar paliativos para la situación de desempleo a costa de aumentar el déficit público, es a todas luces imprudente.

Por último hay que señalar que es una huelga convocada por sólo dos sindicatos del sector con lo que queda en evidencia la falta de unanimidad entre los propios trabajadores. Debieran pensar los convocantes que trabajan en una compañía que se resiste a hacer ajustes de plantilla en época de grandes dificultades para el sector aéreo. Quienes han optado por la huelga todavía están a tiempo de rectificar.

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