José Cavero – Se suavizan algunas tensiones


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

La noticia, que proporcionaba en la tarde del viernes el ministro Moratinos, de que los tres marineros del Alakrana que habían sido bajados a tierra por la mañana, habían sido devueltos al barco, terminaba con un día de tensiones al máximo, en la que las mujeres e hijas de los tripulantes del pesquero vasco cumplieron a la perfección el mandato de los piratas: Haced ruido, todo el ruido posible, para conseguir la liberación de los dos piratas presos en Madrid. En efecto, y como cabía esperar, los gritos de socorro de los familiares de los marinos movilizaron a la opinión pública y a los políticos para tratar e comprobar qué posibilidades teóricas existen para dar algún trato de favor a los dos piratas detenidos en la cárcel d e Soto, y poderlos ceder a cambio de la liberación de los marineros retenidos en aguas del Indico, frente a las costas de Somalia. Dicen los expertos en jurisprudencia que el propósito es de muy difícil y probable imposible cumplimiento.

Estos presos deberán someterse al imperio de la ley y a los criterios del correspondiente juez de la Audiencia, Santiago Pedraz, sin mayores recomendaciones ni apoyos diplomáticos o internacionales. Pese a ello, el lendakari Patxi López y el presidente gallego Feijóo, los dos políticos más presionados por los familiares, se unían a quienes reclamaban alguna clase de solución por esas vías, y el Gobierno hubo de reconvenirles: tal cosa es imposible de atender. Late siempre en estas materias la doble moral que actúa en algunos ámbitos políticos: En materia de ETA es repugnante y repudiable toda negociación y cesión. Pero con los terroristas del mar, los piratas, los mismos que condenan aproximaciones a la banda terrorista vasca, presionan para que se negocie y se ceda. No hay más que ver las críticas que se han alzado desde el PP -Sáenz de Santamaría, Cospedal- criticando muy severamente la actuación del Gobierno en cada una de las fases del conflicto: Por no situar infantes de marina en los barcos, por apresar a los dos piratas, por la lentitud de las gestiones… Todo es causa de la inoperatividad de De la Vega, Chacón, Espinosa, Moratinos, y en resumen, de Zapatero. Todo menos, como recomendaban Basagoiti y Feijóo, situarse en un bloque comparto con el Gobierno y apoyarlo en una difícil coyuntura, entre otras cosas para aplacar y hacer entrar en razón a algunas de las mujeres de los marineros, -una tal Jiménez viene ejerciendo de apasionada «pasionaria», de voz inflamada por el lógico deseo de ver en libertad a los apresados por los piratas somalíes.

Pero, pese a la relativa relajación del viernes por la noche, no hay duda de que el problema sigue pendiente de solución definitiva. Nos han relatado hoy que los piratas habían rechazado un rescate de más de dos millones de euros, o tres millones de dólares. Según algunas informaciones, incluso pudo haberse pagado ya ese rescate económico. De manera que no es eso lo que queda por despejar, según se cree, sino exclusivamente la suerte de los dos piratas apresados por la fragata española y entregados a la Audiencia Nacional. No es improbable que la Operación Atalanta, de todos los países europeos, se refuerce para llegar a ser más eficaz contra esta lacra de los piratas del Indico. Es evidente que han decrecido los episodios, pero que aún quedan una decena de casos por resolver con otros tantos barcos y tripulaciones apresadas por los piratas somalíes. Fue un gran avance la unión en Atalanta, pero posiblemente sea llegado el momento de ir más allá para terminar de una vez con el gravísimo problema.

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