José Cavero – Cambio de situación.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

En unas pocas horas, el caso del Alakrana ha cambiado espectacularmente. Del estrépito y la alarma pública, hemos pasado a la discreción y el silencio, de la crítica feroz, se ha pasado a proclamas de colaboración y apoyo. Posiblemente se puede llegar a una conclusión: algo se cuece, y con rapidez, para dar fin a este preocupante episodio. Pero será conveniente recordar la actitud de unos y otros antes de esta esencial modificación de conductas.

Por parte de los familiares, su actitud, empezó a ser de gran escándalo desde la mañana del viernes en la que se informó de que tres marineros del atunero habían sido descendidos a tierra con la amenaza de darles muerte, y que dio oportunidad a conocer algunas de las críticas más severas, y posiblemente desproporcionadas, contra las gestiones que se venían efectuando para resolver la situación. De repente, y tras haber movilizado a los ciudadanos vascos y gallegos en otras tantas manifestaciones en Bermeo y Ferrol, han llegado a Madrid para ser atendidos por el presidente de la Audiencia Nacional, Angel Juanes, y por el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y han transformado radicalmente su actitud: no quieren hablar, reclaman prudencia máxima y practican el silencio total para no estropear ninguna de las gestiones en marcha o de dar pistas sobre las propuestas que pudieran hacerse en las horas siguientes.

Pero ya no parecen los mismos familiares, que respondían a la consigna de que «hay que hacer ruido, todo el ruido posible», que les transmitieron a bordo del pesquero secuestrado. Ahora, lo que conviene es todo lo contrario y suplican que no se especule, que ni siquiera se informe de lo que está sucediendo… «Es un momento muy delicado y no queremos decir nada que pueda estropear las gestiones que se están realizando»…

Algo parecido está ocurriendo con el principal partido de la oposición, el PP. En aquellas horas del viernes de la gran amenaza de muerte sobre los primeros tres tripulantes y pescadores del Alakrana, todas las «figuras» del PP «con derecho a micrófono», es decir, Sáenz de Santa María, Dolores de Cospedal, González Pons, Javier Arenas…, todos arremetieron con saña y sin límites contra un Gobierno que gestionaba mal esta crisis y que no daba solución a los 36 pescadores apresados en aguas del Indico. Luego, se produjeron las conversaciones de Rajoy con Zapatero y también se ha modificado radicalmente la actitud: primero fueron Antonio Basagoiti y Alberto Núñez Feijoo, desde Euskadi y Galicia, quienes reclamaron a sus correligionarios que convenía dar apoyo al Gobierno en sus gestiones.

Y en las últimas horas, estamos comprobando que Santa María, Cospedal, Pons…, insisten en esa misma necesidad de hacer un solo frente con el Gobierno y no dar argumentos al enemigo que es el pirata somalí. Eso sí, los portavoces del PP tratan de justificar su actitud anterior proclamando que una vez que el problema se resuelva, ya se ajustarán todas las cuentas con el Gobierno… ¿Qué está sucediendo, a qué se deben cambios tan drásticos y elocuentes? Es evidente que entre Gobierno y Audiencia se está buscando una fórmula que haga compatible la solución al problema de los secuestrados o retenidos en Somalia con la legalidad de esa fórmula.

Pero lo cierto es que el ministro de Justicia insiste en que no se puede hablar de ninguno de los elementos concretos que se están estudiando para conseguir la liberación de los rehenes. Cree saberse que el Gobierno se plantea la posibilidad de que defensas y fiscalía lleguen a un pacto y que, tras la condena, serían expulsados o devueltos a Somalia para cumplir allí la pena. Las palabras de Moratinos son expresivas: «No sé decir en este momento la vía; que el Gobierno apunte y la Audiencia decida…», ha dicho. De la Vega, a su vez, ha convocado a la célula de crisis para explorar todas las vías jurídicas posibles. En particular, levanta toda clase de sospechas el defensor de «el pirata joven», Willy, un «abogado de pago para un pirata», como le llama ABC, y que se llama Francisco Javier Díaz Aparicio, y que es calificado en El Mundo como «un bloguero próximo al PP». A su vez, el ministro de Exteriores ha negado que esté siendo pagado con fondos reservados del Gobierno… Aún quedan muchos capítulos en esta historia de tensiones y cambios de opinión…

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