Julia Navarro – Escaño Cero – Y Montilla dixit.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Podemos respirar casi tranquilos. El presidente de la Generalitat, José Montilla, ha afirmado que «acatará» y «hará cumplir la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Dirán ustedes que no debería de sorprendernos algo tan obvio, pero dadas las declaraciones de los dirigentes políticos catalanes, incluidas las de en otros momentos del mismísimo Montilla y la sorprendente iniciativa de los periódicos catalanes, cabía por lo menos preocuparse.

Y es que lo que lo que no es de recibo es que los dirigentes políticos se dediquen a amenazar al Constitucional como lo vienen haciendo con declaraciones apocalípticas. Como tampoco es aceptable que esos mismos dirigentes se dediquen a desprestigiar al Constitucional por aquello de ponerse la venda antes de la herida.

La obligación del Tribunal Constitucional es dictaminar si una norma es o no constitucional sin dejarse presionar por nada ni por nadie, de lo contrario estarían traicionando la función que se le ha encomendado. Claro que imagino que los miembros del Tribunal deben de estar viviendo unos días ciertamente difíciles ante la cascada de declaraciones irresponsables, y algunas antidemocráticas, de algunos líderes políticos catalanes.

También me parece sorprendente que los directores de los periódicos catalanes se hayan puesto de acuerdo para publicar un editorial conjunto del que, mire usted por donde, tenían conocimiento no sólo en la Generalitat sino en el Gobierno Zapatero. Ese editorial es una de las páginas menos gloriosas del periodismo.

Lo que no es admisible es que el Tribunal Constitucional tenga que traicionar a la Constitución por motivos políticos. No es la primera vez que normas probadas por el Parlamento son recurridas ante el Constitucional, y que en esta ocasión esa norma haya sido refrendada en las urnas no la confiere carácter constitucional.

España no se entiende sin Cataluña y Cataluña no se entiende sin España, y como reconocía hace unos días Artur Mas si ahora mismo se celebrara un referéndum a favor de la independencia de Cataluña los catalanes votarían que no a esa independencia, de manera que ¿de qué estamos hablando? Y la respuesta es que hablamos del problema que han causado unos políticos megalómanos que si quieren la independencia, o al menos sentar las bases para que esta sea posible.

Hace unos días estuve en Barcelona y pude comprobar lo ajenos que están los ciudadanos a la tensión y la histeria de los políticos. Diré más, y es que los catalanes no tienen en estos momentos la mejor clase política que se merecen. Porque los políticos están para resolver problemas no para crearlos y la verdad es que en los últimos años Cataluña tiene unos políticos que no están a la altura de sus ciudadanos. A sus declaraciones me remito, aunque ya digo que José Montilla, al menos en Madrid, ha dejado claro que la Generalitat aceptará la sentencia del Estatuto. ¡Faltaría más!

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