Luis del Val – El bollo suizo.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Casi un sesenta por ciento de suizos, consultados libre y democráticamente en las urnas, han dicho que no quieren que se instalen minaretes en las mezquitas y se ha organizado un bollo inmenso, desde los Verdes que quieren anular el resultado de la consulta, hasta la Conferencia Episcopal, que lamentó este alejamiento en el entendimiento de las religiones.

Según los Verdes, los suizos son listísimos cuando están contra la pena de muerte y aborrecen de sostener fuerzas armadas, pero se vuelven gilipollas cuando votan de una manera políticamente incorrecta, ciencia de la interpretación común a los verdes, a los rojos, a los blancos y a los negros, porque los políticos se ponen morados de aborrecer la realidad que les estropea la teoría, incluidos los marxistas.

En esta carrera para ver quién es más insensato en traducir los posos del café de las urnas no hay que perder de vista a los periódicos. «Tribune de Geneve», por ejemplo, se ha espantado del resultado, pero no por cuestiones éticas, filosóficas o intelectuales, sino porque teme «venganza y represalias», es decir que había que haber votado que sí, que pongan los minaretes en Suiza, no sea que estos islamistas se enfaden y pongan bombas, razonamiento mucho más insultante que el resultado electoral, y que, sin necesidad de ser un aventajado discípulo de Freud, indica lo que anida en nuestro subconsciente, a lo que no ayuda nada personajes que cualquier suizo corriente conoce como Ahmadineyad, que niega el Holocausto, y que ha dicho que el grito de Irán será siempre «Muerte a Israel» y su objetivo echar al mar a los judíos.

No parece que los Verdes de Suiza se hayan escandalizado nunca por estas declaraciones. Sin embargo, nos explican el acojonamiento de «Tribune de Geneve», aunque Ahmedineyad tendría que recorrer muchos kilómetros para echar a los suizos al mar.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído