Carmen Tomás – Sostener a los amigos.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Tiene razón Manuel Pizarro cuando dice que la ley de economía sostenible, que dedicará 25.000 millones a proyectos que no nos sacarán de la crisis, servirá sobre todo para sostener a algunos amigos del gobierno. Y es que este batiburrillo de intenciones, en el mejor de los casos, no va acompañada de una memoria económica, excepto en el nuevo dinero que se va a repartir. No sabemos cuánto empleo se espera crear como anuncia Zapatero, ni cuándo, ni qué décimas aportará al PIB. Son un cúmulo de promesas incumplidas en años pasados y algunas ocurrencias nuevas que como el caso de la regulación de la temperatura en los locales públicos llevará a la ruina a muchos de los comercios que aún se mantienen en pie.

Hoy la presenta de nuevo el presidente en el Congreso. Qué más puede decir, si no hay por donde cogerla. No entra en las cuestiones fundamentales para impulsar la economía, su competitividad y desde luego lejos de generar confianza, crea una desazón que va haciéndose más grande según se va conociendo su articulado. Da miedo leer que el Gobierno nombrará las cúpulas de los organismos reguladores (si les quedaba algún crédito como árbitros se acabó); que en seis meses se detallará cómo deben dar crédito las entidades financieras, que tendrán que evaluar las circunstancias y la capacidad de pago de sus clientes y realizar una adecuada valoración de las garantías; que los pagos a empresas se hagan a 30 días y que esto se regulará en 2013. Es decir, que algunas de las pesadas cargas que hoy están llevando al cierre y a la angustia de miles de familias y empresas se aplazan para mejor vida. Y se abordan aspectos que o bien acabará con nuestra reputación de país serio o dirige nuestra vida hasta extremos sorprendentes.

Ahora bien, un plan de austeridad en el gasto público, una reforma del mercado de trabajo, de las pensiones, de la sanidad o de la educación para qué. Esas reformas o bien son impopulares -tanto como necesarias- o sus efectos se notarán en el medio y largo plazo, tiempos que a Zapatero ni le interesan ni le convienen. Asistimos a una nueva escenificación de la nada, a más fotos, a más declaraciones vacías y mientras la recesión continúa el paro aumenta. Qué gobierno de irresponsables.

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