José Cavero – La mala prensa de la marcha sindical


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Definitivamente, no tienen, en esta hora, «buena prensa» lo que organizan o promueven los sindicatos y sus dirigentes. Sin ir más lejos, la manifestación organizada para la tarde de este sábado en Madrid, está lejos de cosechar las mejores referencias en los medios informativos, por más que desde algún diario se califique de multitudinaria esa protesta sindical en defensa del empleo, o de exhibición de fuerza fe los sindicatos ante las reformas, y se insista en que esa «manifestación multitudinaria marca el inicio del diálogo laboral». Otros titulares sobre el acontecimiento resultan mucho menos propicios o favorables: Espectacular fracaso de la manifestación de UGT y CCOO contra los empresarios, dice La Gaceta. «El gran circo sindical», titula La Razón, que añade que UGT y CCOO cargan contra la patronal y no critican al gobierno en la manifestación de Madrid. El diario El Mundo, a su vez, afirma que los sindicatos «se reivindican a sí mismos», y Méndez se jacta de haber obligado al gobierno a aumentar la protección del desempleo por primera vez en una crisis. En fin, desde ABC se señala que UGT y CCOO amenazan al Gobierno y a la patronal con huelgas, y afirman que la precarización laboral abocaría a conflictos de otro tipo. La primera protesta de los dos sindicatos mayoritarios contra la crisis, dice este diario, no tuvo la esperada participación histórica.

Y de nuevo, el recuento de cifras de cualquier manifestación, que proporciona datos abrumadoramente discrepantes: Decenas de miles de personas, según El País, y según Lynce, para Efe, tan sólo 32.921 asistentes. Más los correspondientes editoriales valorativos del acontecimiento. El País explica que la demostración estuvo dirigida, sobre todo, a cohesionar las propias fuerzas ante el reinicio del diálogo social, tras la ruptura del pasado verano. El eje del diálogo social será el tema del empleo, el problema central que reunió a los asistentes a la manifestación. Y cómo se plantea reducir la excesiva dispersión de tipos de contrato y de equilibrar la dualización entre fijos y eventuales, las medidas de incentivación de la contratación de jóvenes y la aplicación del modelo alemán de sustituir empleos por reducción de jornada con menor salario compensando con subvenciones públicas.

Hay análisis mucho menos amables, como el de El Mundo, que empieza afirmando que no se puede decir que UGT y CCOO estén pasando precisamente su mejor momento. Hace unos días, un joven realizaba una durísima crítica de su labor desde la tribuna del Congreso, aprovechando la lectura de la Constitución. La anécdota refleja el desconcierto creciente que existe en la sociedad española sobre unos sindicatos cada vez más preocupados por defender sus privilegios mientras se agudiza la crisis. Resulta muy difícil de entender la decisión de Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo de convocar a sus bases en Madrid bajo el lema: «Que no se aprovechen de la crisis, el trabajo lo primero, por el diálogo social». Todo el mundo está a favor de la prioridad del trabajo y de la necesidad del diálogo social, pero la primera parte del eslogan -ese «que no se aprovechen de la crisis»- es un implícito y desafortunado juicio de intenciones sobre los empresarios.

En una coyuntura en la que han desaparecido 140.000 empresas en año y medio, parece de bastante mal gusto que los sindicatos se arroguen el derecho de movilizar a sus militantes contra los empresarios, que son un factor imprescindible para la creación de empleo y riqueza en nuestra sociedad». Parecida crítica contiene La Razón, que observa que la marcha fue un acto de apoyo al gobierno de los cuatro millones de parados, en el que no se produjo ni una palabra contra Zapatero. Méndez dejó las críticas para Aznar, los empresarios y la banca. Y añade este diario próximo al PP que la protesta fue un episodio bochornoso para vergüenza de una casta que no defiende a los trabajadores. En parecida línea se sitúa La Gaceta, que habla de «patochada sindical», escenificada por los liberados paniaguados de UHGT y CCOO. Concluye afirmando que la concentración de este sábado quedará en los anales de la historia de la democracia como la actuación de un sindicalismo que actúa como los sindicatos verticales.

Definitivamente, la iniciativa sindical no tuvo la mejor prensa.

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