Pedro Calvo Hernando – En el centro de la crispación.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

El PP tiene que cambiar de actitud y hacerlo de manera radical. No sé si se dan cuenta de que están permanentemente en el protagonismo de la insidia política y en el esfuerzo denodado por entorpecer la marcha normal del sistema democrático. Yo creo que no se dan cuenta, pues de lo contrario no lo harían. Mucha responsabilidad es de los afines mediáticos de extrema derecha, que no paran de presionarles para que se sitúen en esos parámetros ideológicos, cosa que consiguen cada vez con más frecuencia. Ahora mismo sobresalen dos hechos en ese sentido: las consecuencias del recurso de inconstitucionalidad del PP contra el Estatut de Cataluña y la denuncia de unos ciudadanos a la secretaria general de ese partido por sus declaraciones del 6 de agosto en Marbella en las que acusaba al Gobierno de ordenar el espionaje telefónico de muchos dirigentes de su partido. Ambos asuntos se sitúan en el centro de la crispación inaguantable de la vida política española.

El president Montilla tiene toda la razón al pedir a la sociedad catalana que plante cara al PP si el Tribunal Constitucional recorta el Estatut. El recurso del PP se presentó a sabiendas de que colocaba a sus vocales afines del Constitucional en la tesitura de situarse contra el texto salido del Parlament catalán, del Parlamento español y de la voluntad del pueblo catalán expresada en referéndum. Jamás el PP debió ceder a esa tentación, cuyas consecuencias estamos sufriendo, entre otras la división de la sociedad española y el riesgo de enfrentamiento entre España y Cataluña, que es lo peor que puede suceder. En cuanto a la denuncia contra Dolores de Cospedal, esos ciudadanos han suplido la inacción de las instituciones ofendidas por las agresiones de la secretaria general, que contienen clarísimos presuntos delitos de injurias y calumnias contra ellas, empezando por el Gobierno de la nación. Le piden que demuestre lo que afirma, que se retracte o que dimita. El 17 de febrero tiene que comparecer en un juzgado de Madrid y ya veremos lo que pasa. Se acabó lo de tapar la corrupción con estas cortinas de humo.

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