Fermín Bocos – El suplente de Zapatero.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Dicen las encuestas que más de la mitad de los votantes del PSOE no confían en que Zapatero sea capaz de sacar al país de la recesión. No había memoria de un dato similar desde que Joaquín Almunia volvió al timón del partido tras la forzada renuncia de Josep Borrell. En aquella ocasión, año 2000, el pesimismo de los electores socialistas se vio ampliamente reflejado en las urnas puesto que con José María Aznar de cabeza de cartel, el PP obtuvo mayoría absoluta.

La situación política y económica de ahora es muy diferente a la de hace diez años. En aquél entonces la economía iba hacia arriba -eran los primeros compases de lo que después se dio en llamar el «boom» de la construcción- y ahora travesamos los sargazos de una recesión que ha depositado en las oficinas del INEM los nombres de más de cuatro millones de parados. Cuando la economía va mal ,la gente quiere cambio político; todo indica que si las elecciones se celebrasen dentro de un mes, Rajoy vería coronado su sueño monclovita. Pero no es el caso. Zapatero tiene la llave del calendario electoral y parece que agotará la legislatura.

Faltan, pues, dos años para pasar de las encuestas a las urnas y en política dos años es mucho tiempo. Puede pasar de todo. Desde que Zapatero renuncie a ser el candidato del PSOE (tengo para mí que lo decidirá en función de las encuestas), hasta que se enderece la economía, crezca el empleo y en esa coyuntura el Gobierno recupere el estado de gracia. Digo que dos años son mucho tiempo porque como prueba de que en ese tiempo en política puede pasar de todo ahí tenemos el ejemplo de Rajoy y su «milagrosa» recuperación del liderazgo en el seno del PP. Ya nadie habla de Rato, Ruiz Gallardón o Aguirre como posibles sustitutos. Hace un año nadie daba un euro por él. Ahora, a quien le andan buscando suplente es a Zapatero.

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