Antonio Casado – Zapatero se reengancha.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Sorprendente concertación de voces socialistas para ratificar la candidatura de Zapatero a las elecciones generales de 2012. La duda planeaba en vísperas de las vacaciones a impulsos del coro político y mediático del PP, con la colaboración ocasional de algún medio próximo a la causa del PSOE, aunque no tanto a la de Zapatero. La pregunta del millón incluso le fue trasladada públicamente al propio presidente del Gobierno: «No dedico ni un minuto a pensar en ese asunto. Es un tema absolutamente menor, sin importancia, y no va a ser tema de debate».

Esa fue su respuesta el pasado 30 de diciembre. Más o menos vino a calificar de frivolidad el hecho de ocuparse de semejante tema cuando la crisis económica reclama toda su atención y la de su Gobierno. Sin embargo, a la vuelta de las vacaciones, el lunes de esta misma semana, varios dirigentes socialistas distribuyeron para consumo de columnistas y tertulianos la misma manufactura verbal, de elaboración concertada. A saber: «No contemplamos una hipótesis distinta» que la de repetir la candidatura de Zapatero en la primavera de 2012.

Los primeros en la pirámide del mando socialista después del interesado, José Blanco y Leire Pajín, lo dijeron alto y claro para disipar cualquier duda. En los mismos términos se expresó el portavoz parlamentario, José Antonio Alonso, y otros dirigentes. El más explícito fue el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán que, además de sumarse al aviso para navegantes (Zapatero repetirá como candidato), añadió que la polémica tenía «muy mala leche».

Se refería a quienes la desencadenaron a finales del año pasado con la aviesa intención de fragilizar el liderazgo de Zapatero y su eventual candidatura. El asunto se complicó cuando la creación de ese clima artificial contó con la inesperada asistencia de una reciente encuesta de «El País», según la cual una abrumadora mayoría de ciudadanos opinan que Zapatero debería ceder el paso a alguna otra persona de su partido. Exactamente, un 66 por ciento, frente a sólo un 25 por ciento de quienes opinan que debería volver a ser el candidato socialista.

Ese fue el elemento que finalmente provocó la salida en tromba de los dirigentes socialistas dispuestos a pinchar el globo inflado en el entorno del PP. Sin embargo, el partido de Rajoy ha dado un paso atrás y parece haberse retirado de la polémica. Sobre todo cuando derivó hacia el recurrente debate sobre la limitación legal de los mandatos presidenciales.

Un debate que no le interesa al PP. Primero, por evitar comparaciones odiosas (la sombra de Aznar). Y segundo porque al adversario le pondrían muy fácil la réplica. En forma de pregunta lista para salir de la recámara: ¿Por qué iba a ser de peor condición ganar unas elecciones generales por tercera vez que perderlas por tercera vez?

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