Consuelo Sánchez-Vicente – Mercancía averiada.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Zapatero, sus «vices» y sus ministros han vuelto al viejo truco de tachar de conservadores antiprogresistas a todo el que osa cuestionar su forma de gestionar la crisis, sea un periódico inglés, un ministro alemán o una encuesta española. O el PP, por supuesto. ¿De qué van? La carrera entre los economistas del propio entorno gubernamental por ponerle fecha a la salida del túnel hispano-español del paro (nuestra tasa dobla la media de la UE) es sencillamente desalentadora. El Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, que por su cargo hay que suponer predispuesto a dulcificar el sapo lo más posible, sitúa la recuperación del empleo a los niveles anteriores al destrozo de la crisis como pronto a cinco años vista, y el informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros, que tampoco son precisamente antigubernamentales, le suma cinco o seis años más. Es decir, que solo para volver al punto de partida habrá que echar pan para uno o dos lustros de viaje* más

No será un paseo, desde que empezó está crisis no hay día que no haga bueno eso de que toda situación desesperada puede empeorar. La primera y principal fuente de ingresos española, el turismo, también ha entrado en la maquina del tiempo* hacia atrás. Según los datos que dio ayer el Secretario de Estado de Turismo, Joan Mesquida, en 2009 vinieron a España casi cinco millones y medio de turistas menos que en 2008, con lo que la cantidad de visitantes ha retrocedido hasta los niveles registrados en 2003, otro «lustro» bien servido. Y el gasto de los que vinieron cayó un 6,8 por ciento respecto al año anterior.

En este entorno, las filtraciones sobre si Zapatero será o no será el próximo cartel electoral del PSOE no son más que pamplinas, uno de esos globos sonda que lanzan los políticos para distraer al personal de lo importante; en este caso, el gobierno. Ya he dicho aquí alguna vez que tienen su origen en la sede central socialista de Feraz. Mercancía «interesada». Es decir, averiada. Ni un minuto más me parece que deberíamos dedicarle los periodistas a un trapo que ni siquiera da para taparle las vergüenzas a lo que debería hacer enrojecer de vergüenza a este gobierno: los ya cuatro millones y medio de personas de la cola española del paro desesperan mientras el presidente Zapatero sigue buscando excusas para no tener que agarrar a este toro por los cuernos.

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