Julia Navarro – Escaño Cero – Los malos de la película.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Les han convertido en los «malos, en los más malos, en malísimos, me refiero a los controladores aéreos que estos días son denostados por tirios y troyanos. La verdad es que es muy fácil azuzar la furia contra los controladores al aludir a cuánto ganan, entre trescientos mil y seiscientos mil euros, o sea entre cincuenta y cien millones de las antiguas pesetas.

El ministro de Fomento está más que enfadado con los controladores porque a la hora de negociar su convenio éstos se han puesto farrucos pidiendo más dinero y mejoras, y claro José Blanco no está por la labor, habida cuenta, según dice, que nuestros controladores son los mejores pagados del mundo.

Vaya por delante que no conozco a ningún controlador aéreo, pero no sé, eso de que de repente sean lo peor de lo peor, me mosquea. Y no es por meterme en camisa de once varas, pero no está de más recordar que ese convenio sustancioso de los controladores se firmó durante el Gobierno Aznar. Y tampoco es por molestar, pero creo que lo de cobrar mucho o poco dinero depende con el trabajo de cada cual. Personalmente, prefiero que quienes controlan el tráfico aéreo estén preocupados porque no se produzca ningún accidente fatal en vez de por cómo pagar el recibo de la luz. Eso mismo suelo decir respecto al sueldo de los pilotos. Es decir, quienes tienen en sus manos nuestra seguridad deben de estar bien pagados, otra cosa es cuánto de bien pagados, si es excesivo o no cobrar trescientos o seiscientos mil euros al año.

Me hace gracia escuchar a algunos presentadores de informativos que cobran eso mismo por cargar contra los controladores por lo que ganan. Como me hace gracia ver a algunos políticos quejándose de esos sueldos cuando si nos ponemos a ver lo que ganan entre el Parlamento y su partido, y no digamos si además ocupan algún otro cargo institucional, pues casi casi llegan a lo de los controladores, teniendo en cuenta que además suelen tener coche oficial y tarjeta de crédito para pagar esos gastos corrientes que el resto de los mortales pagamos de nuestro bolsillo.

Se quejan los usuarios de los aeropuertos (yo también) de que precisamente los controladores hacen sus huelgas no declaradas en épocas de vacaciones, que es cuando fastidian más al personal. Pero esto siempre es así, los trabajadores de lo que sea hacen huelga para llamar la atención sobre su situación, y está claro que los controladores eligen las vacaciones sabiendo que los viajeros van a protestar y el Gobierno va a tener que decir algo al respecto.

Yo creo que José Blanco ha sido muy listo haciendo a los controladores los malos de la película. Con el país en crisis, decir que alguien gana entre trescientos mil y seiscientos mil euros es desatar la ira y la envidia y colocar a este colectivo en el punto de mira.

Blanco ha dado en el blanco, ahora mismo nadie da un duro por los controladores y el personal lo que quiere es que les metan en vereda, es decir que les rebajen el sueldo para empezar y que se pongan en marcha mecanismos para que no sea un club exclusivo sino que haya muchos más.

Creo que en esta ocasión los controladores están a punto de perder la partida porque han perdido la batalla de la imagen. Ahora bien, dicho todo esto ¿es que la Administración no tiene ninguna responsabilidad en cómo se ha llegado hasta aquí? Para mí, que los controladores no son tan malos, malísimos, aunque eso sí, son trabajadores privilegiados.

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