José Cavero – Munilla y «nuestra pobre situación espiritual».


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Parece condenado, el obispo Munilla, a resultar piedra de escándalo permanente. Lo fue su propia designación y las reacciones que se sucedieron tras el anuncio y lo han seguido siendo sus afirmaciones. Como las que ahora ha efectuado a la Cadena Ser. El recién nombrado obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha asegurado que «existen males mayores» que el que está sufriendo el pueblo de Haití tras el potente terremoto que asoló Puerto Príncipe hace dos días. Para Munilla mucho peor que las muertes, el dolor y el caos instalado en la isla caribeña, donde los muertos superan ya los 50.000, y acaso lleguen a superar los cien mil, es «nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida». Son dos defectos que caracterizan a nuestra sociedad, en opinión del obispo, y por los que «deberíamos llorar».

También ha resultado muy severo el obispo Munilla sobre la reforma de la ley del aborto del Gobierno, que está en plena tramitación parlamentaria. Munilla ha aconsejado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a aquellos políticos católicos que apoyan la nueva ley, que no acudan a las iglesias a comulgar porque tal sacramento es incompatible con «desproteger la vida de los inocentes». Munilla ha enmarcado esta ley, así como otras políticas del Gobierno socialista, en una ola de «anticlericalismo» que afecta a otros ámbitos de la sociedad y que se encargan de mantener activa, según él, algunos medios de comunicación que no ha querido nombrar.

En cuanto a su contestada designación al frente de la diócesis de San Sebastián y al documento firmado por el 77 por ciento de los sacerdotes guipuzcoanos mostrando su disconformidad al respecto, el nuevo obispo ha restado importancia a este asunto y ha asegurado no sentirse «rechazado». «Yo no me siento rechazado», señaló monseñor Munilla, si bien después reconoció que esta imagen de la Iglesia ha sido «un mal ejemplo». Así, pues, anunció su propósito de contactar con cada uno de los sacerdotes de Guipúzcoa. «Tengo que emplear muchos esfuerzos en las relaciones personales», ha añadido.

Preguntado por la línea marcada hasta ahora por la cúpula eclesiástica en el País Vasco, diferenciada del modelo del presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal-arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, Munilla ha considerado que «no responde a la realidad esa imagen partidista del Episcopado español». Se recordará que hace unos pocos días, el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, católico practicante, y sin embargo, votante favorable de la ley de reforma del aborto, calificaba a Munilla de «muy-muy conservador»…

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