Charo Zarzalejos – ¿Es sólo la crisis?


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

En los últimos meses ni una sola encuesta da una alegría al Gobierno. Es verdad que todas ellas hay que leerlas con precaución tanto si son favorables como si no, máxime cuando en la opinión pública no está instalado el ambiente electoral. Quedan dos años para la cita con las urnas. Y quedan dos porque si algo está descartado, a día de hoy, es que se adelanten los comicios. El tiempo, por mal que vayan las cosas, corre a favor del Gobierno en la medida que lo peor de la crisis ya lo estamos viviendo. Es tal la dimensión de la misma que sólo cabe ir mejorando posiciones, aunque para que éstas sean perceptibles hará falta no solo paciencia, sino medidas concretas. La única iniciativa que hay entre manos es la famosa ley de Economía Sostenible.

El Gobierno quita importancia a lo que no deja de ser una coincidencia obvia: todas las encuestas le dan a la baja. Tan a la baja que colocan al PP como partido ganador si ahora se celebraran elecciones. La puntilla, la sorpresa, ha llegado desde Andalucía, en donde, por primera vez, resulta factible que el PSOE pierda lo que ha sido su bastión electoral por excelencia. La diferencia a favor del PP es poco más de un punto, pero lo llamativo es que hace apenas tres años, la diferencia a favor del PSOE era, nada menos, que de diez puntos.

Los ministros o no comentan o alegan como argumento para explicar la desafección ciudadana la gravedad de la crisis. «Cuando el nivel de paro es el que es, cuando no hay manera de dar salida a las viviendas y cuando queda un duro camino por recorrer, es natural que la gente mire al Gobierno y no le mire bien pese al extraordinario esfuerzo que se ha venido haciendo».

Coincidiendo con este aluvión de malos datos se ha abierto, desde hace semanas, el rumrum de si Zapatero será o no el candidato para 2012. Como es natural, a los socialistas se les abren las carnes ante semejante debate que se han apresurado a cerrar, afirmando que no hay otra hipótesis que no sea la del Presidente del Gobierno. Oficialmente, Rodríguez Zapatero continúa siendo el talismán, el moisés que va a impedir que las aguas se cierren.

Pero ¿es la crisis la explicación definitiva y absoluta de la desafección que indican las encuestas? Este es, sin duda, el argumento más próximo, el que más consuela. Pero está por ver que, efectivamente, sea la crisis la única circunstancia que está pasando factura al Ejecutivo y al PSOE.

El tiempo y los acontecimientos irán limando las percepciones, pero no hay que descartar que la desafección tenga más que ver con el agotamiento del proyecto y de sus personajes que con la crisis en sí misma. Hoy, el Presidente del Gobierno ya no es el que era. Su capacidad para la magia, ya no embelesa a propios y extraños como hace un tiempo y sus discursos comienzan a carecer de novedades, de frescura dialéctica y sus espacios de indefinición son cada vez más amplios, salvo para tres o cuatro cuestiones ya sabidas. A nadie se le puede pedir que deje de ser como es, ni que mantenga actitudes ajenas a su forma de entender la política; pero no hay que descartar que el afán del Presidente de parecerse cada vez más a si mismo tenga algo que ver con la caída en las encuestas. Zapatero, desde el minuto uno de su mandato, ocupó todo el espacio posible. Nadie como él domina los entresijos del partido -es un experto en eso de gestionar el aparato–, nadie como él ha logrado abducir a tantos socialistas a la vez, ni a nadie se le ha dado tan bien el bailar en el alambre. Pero todo tiene su tiempo y su límite y todo apunta a que ese tiempo, en el que la magia era rentable, está tocando a su fin. Van a seguir argumentando que es la crisis lo que les hace daño. Creo que hay algo más.

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