Consuelo Sánchez-Vicente – Viejo sucio truco.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Es tan viejo el truco de arrancar ovaciones incondicionales «condicionando» la respuesta de la audiencia de forma que no le dejes otra salida que aplaudir que no veo mérito alguno en la que ayer le tributó la directiva de la CEOE a su presidente Gerardo Díaz Ferrán, ni respaldo alguno a su gestión, que de haberse producido, por cierto, habría que tachar de burla cruel dado el estado en que han quedado sus trabajadores de la quebrada Air Comet. Sin pizca de gracia.

Según cuentan las crónicas, tras su intervención, durante la que dio cuenta de las cuentas de sus empresas, el presidente de la patronal invitó a los presentes a hacer preguntas sobre su situación personal, pero nadie hizo ninguna y este punto de la reunión se saldó con los aplausos de los asistentes. ¡Genial! Pides a un auditorio que se vigila con el rabillo del ojo que alguien se atreva a lanzar la primera piedra contra «el jefe» sin seguridad alguna de que «retratarse» sirva para algo o de que no se vuelva contra ti: porque la crisis ha hecho estragos en casa de muchos empresarios, cuentas hasta tres mientras la sorprendida audiencia mira a ver si alguien se mueve, y acto seguido unas manos inocentes, por supuesto, rompen a aplaudir espontánea y emocionadamente* y a ver quien es el guapo que no las sigue. O sea, ovación. En vez de a casa, a hombros.

La Junta directiva de la patronal aplaude la decisión de Díaz Ferrán de no dimitir, así reza el titular resultante. Falso por partida doble. De ninguna manera se puede deducir de ese aplauso que la cúpula empresarial apoye la gestión de Díaz Ferrán como empresario, y de ninguna manera tampoco que por pasiva aplaudan la continuidad del susodicho como representante de la gran patronal española, como patrón de patrones. La sorpresa, el miedo, la falta de coraje que nos lleva a no repetir en público lo que decimos en privado, el respeto humano, guardar la viña* que se yo, hay mil razones para explicar por que la directiva de la CEOE aplaudió ayer a Díaz Ferrán. Si a los empresarios de la CEOE les faltan redaños para decirle a la cara a Díaz Ferrán lo que van diciendo en privado a quien quiere oírles, allá ellos, si no se atreven a relevar a su actual presidente, ellos verán. Pero establecer relaciones tramposas de causa efecto entre cuestiones que no guardan tal relación se llama falacia; y a quienes han urdido el aplauso- trampa de ayer para que parezca lo que no es como hay que llamarles es «aprovechateguis», que dicen los castizos.

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