Luis del Val – Aplausos falsos en la CEOE.


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Díaz Ferrán no es César, por lo tanto sería estúpido buscar a Bruto, pero el empecinamiento del mal llamado «patrón de patronos» comienza a suscitar incomodidad en bastantes de los empresarios. El presidente -por ahora- de la CEOE, en uno de esos entusiasmos de afirmación personal, proclamó que a él no lo nombraban ni los políticos, ni los periodistas, y tiene razón, pero la opinión de los periodistas tampoco la dicta el presidente de la CEOE, y al gremio le parece bastante pintoresco que un empresario con muchos problemas en la gestión de sus negocios sea el representante de un sector económico clave, y a los políticos les desagrada y lo encuentran raro.

El cargo no suscita apetencias indescriptibles y generalizadas, porque quien más, quien menos, prefiere dedicarse a los intereses propios que a defender los ajenos, pero nunca faltan candidatos, ni siquiera para hermano mayor de la cofradía de turno. Ocurre, sin embargo, que nadie quiere patinar, y algunos están fatigados de interpretar el papel de Pepito Grillo, sin que los beneficiarios den muestras de mostrar su apoyo, ni siquiera de dar una palmadita. En todos los gremios -desde el universitario hasta el artístico- existen pelusas, apetencias y pasioncillas, y la CEOE no es una excepción, comenzando por las diferencias enormes que separan las actividades de unas empresas de las de otras.

En una oficina de apuestas, la proporción sobre el cese de Díaz Ferrán antes de un año estaría cinco a uno, y el aplauso que recibió -más corto que largo, más tibio que cálido- fue un aplauso de compromiso, porque nadie ve de manera clara la manera de resolver el problema. Porque la CEOE tiene un problema, Díaz Ferrán es el problema, y el presidente no lo sabe, lo cual representa un segundo problema, que se resolverá cuando el Bruto o un señor de Murcia, a la salida del senado, cambie las palmas por el puñal. luidelval@luisdelval.com

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