José Cavero – Vic y Yebra.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Esta semana, estas dos localidades, distintas y distantes, situados en las provincias de Barcelona y Guadalajara, respectivamente, han dado que hablar por la actitud de sus ciudadanos o de sus munícipes. El primer episodio, el de Vic, parece haber concluido, después de que su ayuntamiento decidiera rectificar y anunciar que seguirá empadronando a los inmigrantes, como había hecho antes, sin tener en consideración si éstos tenían o no papeles. Han decidido, sin más, atenerse a la legalidad vigente. En cuando a Yebra, la situación es muy distinta: se trata de optar a ser sede del almacén de residuos nucleares. Y es evidente la división, dicen que al cincuenta por ciento, de su población. Pero el ayuntamiento se ha mostrado favorable, con los votos mayoritarios del PP y contra la opinión de las dos personalidades autonómicas, el presidente manchego Barrera, y la candidata a este cargo, Dolores de Cospedal, del PSOE uno y del PP la otra. Pero ésa es la decisión adoptada en un pleno extraordinario muy tenso, con gritos de partidarios y detractores, cuando la candidatura ha salido adelante con los cinco votos a favor de los ediles del PP y dos en contra de los del PSOE, y ante la gran división de los ciudadanos de la localidad En un salón de plenos a rebosar de partidarios y opositores de la instalación, el alcalde de Yebra, Pedro Sánchez (PP), ha destacado que el futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC), que recogerá los residuos radiactivos de todas las centrales españolas, será «una estructura pionera en España que beneficiará a toda la región». Además, ha añadido, la construcción compensaría «la pérdida de recursos de la zona tras el cierra de Zorita», clausurada en 2006. «Lo hacemos porque estamos seguros de que es lo mejor para nuestro municipio», ha resumido. El acuerdo del pleno se compromete a otorgar todas las licencias de construcción, incluso por la vía de urgencia si el Gobierno elige finalmente a Yebra. Sánchez ha precisado que no espera rédito político porque cuando la instalación esté a pleno rendimiento «seguramente habrá otro alcalde» en Yebra. Y ha recordado que al presentarse a las elecciones, su programa no rechazaba el almacén y aun así obtuvo el 63% de los votos, mientras que la oposición hizo bandera del rechazo a la instalación y no logró un respaldo popular tan amplio. A su vez, la oposición discrepa frontalmente. Los dos ediles del PSOE han insistido en que la instalación del almacén es «una actividad muy peligrosa». Precisan que no hay un plan de evacuación ni un estudio de viabilidad para las empresas a las que perjudicaría la edificación del depósito. La decisión del alcalde Sánchez ha desatado la división dentro de su propio partido. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha mostrado de nuevo su oposición al almacén de residuos nucleares en Castilla-La Mancha, región de la que ha dicho que «ya ha sido muy solidaria en materia nuclear». La dirigente del PP ha recordado que ya ha hablado con claridad y ha insistido en que «no debe procederse a la instalación de este cementerio nuclear» en territorio castellanomanchego, donde ya hay dos centrales nucleares, una de ellas inactiva. Por su parte, el presidente de Castilla-La Mancha ha asegurado que la votación del Ayuntamiento de Yebra «se va a quedar en una anécdota» porque la decisión de acoger un «cementerio» de residuos nucleares provoca controversia en la comarca, en la provincia y en la comunidad autónoma. «La oposición de la ciudadanía debe ser considerada», ha señalado. «Creo que se va a quedar en una anécdota porque en el ministerio (de Industria) saben que hay oposición al proyecto». El presidente regional ha subrayado también el hecho de que Cospedal desautorizara el comportamiento de los concejales (del PP) de Yebra.

Pero Yebra no es la única opción posible. Mientras tanto, la posible candidatura del municipio tarraconense de Ascó al mismo almacén nuclear ha abierto una disputa en el seno del Gobierno tripartito catalán. El presidente de la Generalitat, José Montilla, ya ha anunciado que no se inmiscuirá en la decisión municipal, pero Iniciativa per Catalunya (ICV-EUiA) y, en menor medida, Esquerra Republicana (ERC), se oponen a que se construya en Cataluña esta instalación. Los socialistas se distancian y alegan que se trata de una competencia que no les atañe porque el Ejecutivo central da la licencia y son los ayuntamientos los que la piden.

Son problemas locales, en Vic como en Yebra o en Ascó, pero rebasan esos municipios y crean expectación nacional, sencillamente porque no dejan a nadie indiferente…

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