Julia Navarro – Escaño Cero – ¡Que viene el coco!


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Nos asustaron como a niños. ¡Que viene la gripe A», cuidado!. Parecía que se trataba de una de las siete plagas. Los gobiernos, por si acaso, se gastaron una fortuna, con el dinero de los contribuyentes claro, en comprar vacunas. Claro que las vacunas se estaban ensayando de prisa y corriendo, pero aún así millones de personas se las han puesto sin que se sepa aún cuales serán los efectos que pueden provocar a medio plazo. Pero prácticamente te daban a elegir entre un mal mayor y un mal menor: si no te vacunabas nadie te podía garantizar que pudieras superar los efectos devastadores, muerte incluida, causados por la gripe A. Si te vacunabas, aunque los ensayos de la vacuna estuvieran en mantillas, al menos tendrías un arma para combatir la maldita plaga.

Algunos médicos se mostraban escépticos e incluso aconsejaban a sus pacientes que no se vacunaran. Yo misma pregunte a varios médicos que conozco si pensaban ellos vacunarse y su respuesta fue rotunda: no. También había gente cuya intuición le hacía pensar que en lo de la gripe A había gato encerrado. Y eran muchos los que se negaban a dejarse llevar por la histeria creada en torno a la gripe A. No iban desencaminados. Por lo pronto el Consejo de Europa tiene en su punto de mira a la Organización Mundial de la Salud para tratar de averiguar las conexiones de algunos de sus miembros más destacados con las multinacionales farmacéuticas. Por lo pronto, ya han encontrado más de una conexión.

Las multinacionales farmacéuticas se han embolsado millones de cientos de euros y de dólares a cuenta del pánico que desde la OMS se infundió en la gente. Yo me pregunto si va a pasar algo, y me temo que no. Las multinacionales farmacéuticas se irán de rositas lo mismo que responsables de la OMS que jugaron al alarmismo y determinaron la compra masiva de vacunas por parte de los gobiernos.

No soy de las que se dejan llevar por las teorías de la conspiración, pero el papel de las farmacéuticas no me parece que haya sido inocente en toda esta historia de que venía del «coco» de la gripe A. Me pregunto si hay manera de que las farmacéuticas devuelvan a los gobiernos el importe de las vacunas compradas con el dinero de los contribuyentes. Porque lo único cierto es que unos cuantos han decidido, con la ayuda de otros, de meternos miedo para hacer un gran negocio. Y lo peor es que millones de personas han picado al grito de ¡que viene el coco!

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