José Cavero – Carrillo lo vuelve a ver muy negro.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

A pesar de que acaba de cumplir 95 años, Santiago Carrillo asegura que está «más preocupado por el futuro que por el pasado». Dice Carrillo que mira a la derecha y le recuerda a aquélla que conoció cuando tenía 21 años, y que le rememora a oscuros tiempos pasados, cuando la democracia republicana fue golpeada por las bajas pasiones de la extrema derecha. «Están otra vez como en el 36, la dureza de las posiciones del PP o la actitud de los obispos me recuerda mucho a esa época», afirma el antiguo dirigente comunista. Sólo que esta vez, Carrillo ve una diferencia a ese ambiente que acabó con un golpe de Estado en forma de guerra civil: «Ahora, a diferencia de entonces, no tienen un ejército que esté por el golpismo».

El ex secretario general del Partido Comunista de España (PCE) ha criticado duramente, en una entrevista concedida a Telecinco, las intenciones de la «derecha» frente a la crisis. «Siempre ha sido la misma, cuando hay un periodo de crisis, siempre buscan una reforma del mercado laboral, o lo que es lo mismo: que los más débiles paguen las consecuencias, que la paguen los trabajadores». Sin embargo, considera que la izquierda ha cambiado mucho, que «está irreconocible». Y debe tener razón, porque el viejo comunista ha exculpado plenamente a un socialdemócrata de su responsabilidad frente a la crisis. «José Luis Rodríguez Zapatero no ha tenido ninguna culpa de la crisis, le ha tocado vivir una recesión mundial provocada por los agentes financieros y por el liberalismo», ha dicho.

Naturalmente, este Carrillo, con sus 95 años, ya no es el viejo «comecuras» de otros tiempos, cuyo nombre producía inquietud al régimen franquista. Carrillo, muy a menudo, es presentado como una demostración de la evolución de muchos españoles, transformados por una transición democrática que «salió bien», en términos globales, e incluso, en la que fue protagonista de importancia a causa de la relevancia que le prestó Adolfo Suárez. Carrillo y Suárez, por lo demás, siguen siendo dos de las figuras más señeras de aquella transición, aunque su situación vital sea muy distinta: el ex jefe del Gobierno padece la enfermedad de Alzheimer y vive apartado de todo recuerdo y relación con su pasado. Carrillo, apartado totalmente del PC que en su día lideró, o de cualquier otra militancia, sigue disfrutando de un estado generalmente bueno, aunque precise de vez en cuando alguna revisión médica. Pero sigue atentamente los acontecimientos y le gusta opinar sobre ellos con plena libertad, y hace uso frecuente de los medios informativos que le invitan a participar en tertulias, debates o entrevistas, con el desparpajo de siempre.

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