Julia Navarro – Escaño Cero – Nuclear, ¿si o no?


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Lo confieso, a mí la palabra «nuclear» me produce escalofríos. Pienso en Chernobil. Hace años viajé hasta allí y pude ver los efectos de la catástrofe provocada por la avería en la central nuclear de Chernobil.

Se me dirá que eso pasó cuando Ucrania pertenecía a la antigua Unión Soviética, que además se pudo paliar los efectos del desastre si Moscú hubiera pedido ayuda a Occidente, que se hicieron las cosas tarde y mal, etc,etc,etc,etc. Y sí, tienen razón quienes aducen éstas y otras razones pero no puedo evitar ese estremecimiento de manera que entiendo las reticencias de los ayuntamientos a albergar centrales nucleares o cementerios donde se depositen los residuos nucleares. Sobre el papel todos están de acuerdo. Se necesitan esos «cementerios de residuos». Pero luego viene lo peor y es que cuando se designa un lugar para albergarlo entonces vienen los problemas y las contradicciones.

El presidente de la Generalitat, José Montilla, cuando era ministro de Industria defendía las nucleares y buscaba lugares donde enterrar los residuos. Ahora que preside Cataluña no quiere ni oír hablar de que le coloquen allí uno de esos cementerios. A Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, le pasa tres cuartas partes de lo mismo. Sobre el papel, su partido está a favor de las nucleares, pero en la practica no hay quién defienda que se coloque en su comunidad una central o un cementerio de residuos radiactivos. A los vecinos es difícil convencerles y eso significa una pérdida de votos.

En cualquier caso, se debería de abordar un debate sobre la energía nuclear y que los partidos llegaran a un cierto consenso. O se apuesta por la energía nuclear o no, pero eso de ni si, ni no, sino todo lo contrario, lo único que genera es incertidumbre y desde luego que nadie quiera que le coloquen cerca ni una central ni un cementerio de residuos.

Ya sé que el debate es un tanto complicado habida cuenta de que España compra energía a Francia, energía nuclear, y que si un día hay un accidente nuclear en Francia no nos salva nadie, porque la radiación no entiende de fronteras. De manera que nuestros políticos lo que deben hacer es menos demagogia, plantear el debate, explicar los pros y los contras y tratar a la sociedad española como «mayor de edad» y, eso sí, tomar decisiones aunque eso les suponga una cierta impopularidad.

Ahora mismo, socialistas y populares están dando la nota a cuenta de que unos apuestan por lo nuclear y otros se niegan. Cuanto antes se aclaren, antes nos aclararemos los demás.

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