José Cavero – González llego a estar harto de sí mismo.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Durante un viaje que efectúa a El Salvador, el ex presidente socialista Felipe González ha hecho referencias a la marcha de la crisis económica española y se mostraba abiertamente pesimista. Dijo que «salir de la crisis va a costar. Oigo que lo peor ya pasó, pero no es cierto; lo único que se ha logrado es frenar la recesión mundial, pero los problemas de la crisis aún los tenemos». Y citó la creciente pobreza como el indicador más evidente. «Lo que me preocupa -comentó González- es que, por no enfrentar las razones reales de la crisis financiera, estamos ahora en plena crisis y al mismo tiempo incubando la siguiente». A su juicio, la solución pasa por dos claves: una, pedir a la banca que sea una administradora prudente del ahorro de los ciudadanos; y dos, pedir al Estado que redistribuya los ingresos con eficacia.

El ex presidente español hizo estas declaraciones, según cuenta El Mundo, en San Salvador, a donde llegó como invitado de honor del X Encuentro Nacional de la Empresa Privada, actividad que organiza la ANEP, la principal gremial del empresariado salvadoreño. Al político español lo presentaron como «la persona que hizo transitar el Partido Socialista de una doctrina marxista a un concepto social de democracia moderna». Durante una hora entera González disertó sobre sus experiencias al frente del Ejecutivo español. Lo hizo fiel a su estilo: sin leer el discurso -apenas tenía un folio doblado- y sin renunciar al sentido del humor. Sobre sí mismo dijo lo siguiente: «Me pasé casi 14 años gobernando y hasta yo estaba harto de mí mismo, imagínense los ciudadanos».

González se definió como «un trotamundos» al que invitan de distintas partes del mundo -la semana que viene estará en Moscú- para contar su experiencia de 14 años al frente del Gobierno español, período en el que en su país se elevó la renta per cápita de 4.500 a 15.000 dólares. «Tengo de esa experiencia que se acumula en la vida, y la mía fue una vida en la que nunca me resigné», dijo. Sobre su papel en la actualidad, comentó que le han encargado elaborar la estrategia europea en el horizonte 2020-2030: «Tenemos que recuperar un poco del tiempo perdido, porque hace 20 años, desde que se cayó el Muro de Berlín, que Europa está distraída. Y la verdad es que Europa se puede morir de éxito». A juicio de González, el mundo cambió a partir de 1989, pero Europa no ha querido hacerlo hasta ahora, cuando ha visto que países como China y algunos estados petroleros que han optado por el ahorro se han convertido en modelos más prósperos.

Aun así, entre todos los sistema de gobierno que ha puesto en práctica la humanidad, González hizo una defensa férrea de la democracia por ser «el menos malo», el que permite echar al que no gusta: «Si no nos gusta un gobierno, lo echamos, lo cual no está mal porque a los políticos, como a todo el mundo, no nos gusta que nos echen, por eso procuramos hacerlo mejor cada vez». El ex presidente español se jactó de tener estrechos vínculos con El Salvador, país del que dijo haber estado muy pendiente durante su larga Guerra Civil (1980-1992) y en cuyo proceso de pacificación participó de forma activa, al punto de ser un testigo de honor de la firma de los Acuerdos de Paz. El ex mandatario español cerró su discurso con una referencia expresa y despectiva hacia Hugo Chávez, el presidente de Venezuela: «Incluso ahora hay algunos por ahí que se inventan un socialismo del siglo XXI que mezcla a Marx, a Bolívar y a nuestro señor Jesucristo».

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