José Cavero – Disensiones en el tripartito catalán.


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Si hace unos pocos días Joan Saura, conseller de Interior y líder de ICV, sorprendía con sus declaraciones sobre cansancio y fatiga en el tripartito catalán, esta vez ha sido otro conseller, Ernest Maragall, quien agita esas mismas aguas. Una vez que Pascual Maragall abandonó la presidencia del Gobierno de la Generalitat, y por razón de su Alzheimer se ha separado de toda actividad política, queda otro Maragall en la vida activa, el conseller de Educación de la misma Generalitat, don Ernest, a quien muchos consideran que también es «peso pesado» del socialismo catalán, acaso llamado a más altos designios. Pues bien, Ernest Maragall publicó el domingo un artículo en La Vanguardia que este diario destacaba como asunto de primera página y merecedor de los principales titulares del periódico.

Sostiene Ernest que «el Govern -del que él forma parte- hace tiempo que renunció a un proyecto de país. Que el tripartito, versión 1,2, ya no tiene vigencia política. Que es imprescindible tener grupo propio en el Congreso. Y que Montilla debe tener pleno poder para liderar Cataluña». Naturalmente, sus declaraciones no podían pasar inadvertidas, y hoy, a punto de reunirse la ejecutiva del PSC, se recogen las reacciones que ha suscitado «el pequeño Maragall». Por ejemplo, ha relatado El País que «al entorno de Montilla se le acaba la paciencia». Y destaca la reacción de Miguel Iceta, uno de los más estrechos colaboradores del president, quien pide a los socialistas que no renieguen de la actual coalición de gobierno. Iceta hace un balance muy positivo de los gobiernos catalanistas y de izquierda presididos por Maragall y Montilla, e invita a sus correligionarios a que expliquen el mucho trabajo efectuado entre los años 2004 y 2010, particularmente los miembros del Gobierno, de quienes dice que «tienen que estar legítimamente orgullosos de la labor realizada».

En cuanto a La Vanguardia, señala este lunes que nadie de los que mandan prevé crisis en el Govern, dimisión del conseller ni elecciones anticipadas…, cuando estamos a nueve meses de las autonómicas catalanas. Dice el cronista de la situación que «en cualquier país del mundo, un ministro que sostuviera las tesis de Ernest Maragall dimitiría inmediatamente después de firmar el artículo. Y si no lo hiciera, sería destituido ipso facto». Pero añade que la situación política catalana es tan insólita que no es previsible que suceda nada de eso, pese a la enorme irritación con la que Montilla leyó la diatriba maragalliana contra el tripartito del que forma parte.

A lo sumo, se sospecha que la reunión de la Ejecutiva del PSC de este lunes pudiera resultar más agitada de lo habitual y no se descarta que haya alguna llamada de atención a Maragall. Y no habrá pasado nada más.

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