Esther Esteban – Más que palabras – Los Goya y la ceja.


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Confieso que no ví la gala de los Goya y debería haberlo hecho si , como cuentan, fue la gala de la rectificación, del adiós al pasado, del homenaje al cine, desprovisto de ese politiqueo barato, que tanto me ha repugnado durante los últimos años. Dicen que Alex de la Iglesia hizo un canto a la humildad y se presentó con un discurso a pie de calle, poniendo el dedo en la llaga de los errores que estos años han cometido las estrellas del celuloide. Dicen que dijo que nuestros actores se miran demasiado al ombligo y que era la hora de arrimar el hombro. Suscribo el discurso y me alegro de que alguien ¡ por fin ¡ esté poniendo algo de sensatez en ese mundo, totalmente desacreditado por su afán de levantar su voz en causas pretendidamente justas, no porque lo sean, sino porque solo son justas las causas que ellos consideran honrosas. Dice David Gistau ,en su columna de El Mundo, que el arte puede ser cualquier cosa menos un apéndice ideológico, una `prolongación de unas siglas animada por la militancia y por la intención de no promover sino a los adictos. Suscribo de la A a la Z y, es mas, me alegro mucho que el conocido como «Clan de la Ceja» deje de arrimar el ascua a la sardina política de quien manda, e intente comerse un plato de sardinas gracias a quienes deberían mandarles a ellos, es decir, los espectadores.

He sido una firme defensora y consumidora del cine español, pero he de reconocer que hace años deje de serlo. Admiro, eso si la maestría de los grandes. Me emociono con las historias sencillas que Almodóvar convierte en magistrales y me descubro ante el talento precoz de Amenábar, al que considero en estos momentos el mejor de nuestros activos y un auténtico genio. He visto sus últimas películas, pero he huido como de la peste de todo lo que sonara a ese contubernio, a esa cofradía de intereses y subvenciones que se ha creado intencionadamente en torno a nuestro cine. Han sido años de desacierto, de desafección intencionada con nuestros actores y actrices por culpa de unos cuantos, tan previsibles, tan amantes de la sopa boba y de la adulación al poder que se me atragantaba, aun sin quererlo, todo el colectivo. He visto demasiado sectarismo , demasiada ideología barata e inquina hacia cualquiera que no pensara como ellos que, simplemente, si he tenido que optar he preferido cualquier producto de la factoría europea o americana que el nacional.

No creo, como han dicho algunos, que los de » la ceja» estén desertando porque intuyen el final del ciclo Zapatero, ni porque se le haya acabado la baraka a su protector. Mas bien pienso que la crisis les ha hecho reflexionar, como a todo hijo de vecino. De nada les vale sentirse halagados y agasajados por el que manda si luego sus películas tienen que ser retiradas deprisa y corriendo por falta de espectadores. Me encanta el cine. Es de mis pocas aficiones que siguen intactas por muchos años que vaya cumpliendo, por eso me alegro de que el talento se prime por encima de la miopía política sea la que sea. Ahora me arrepiento de no haber visto la gala pero me creo lo que han contado de ella.. que no es poco.

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