Cayetano González – Pitos a los Reyes y al himno.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

La imagen de los Reyes de España siendo abucheados y pitados el pasado domingo por una parte del público que asistía en el Pabellón «Bizkaia Arena» de Barakaldo a la final de la Copa del Rey de Baloncesto entre el Real Madrid y el Barcelona no es una anécdota ni un sucedido menor, salvo que se quiera relativizar todo. Como tampoco es una anécdota ni un sucedido menor que esos abucheos y pitos se repitieran cuando por los altavoces del pabellón sonaron, eso sí brevemente, las notas del Himno Nacional de España.

Aunque sea injusto, es la imagen de toda la sociedad vasca la que resulta dañada por la actitud de unos cuantos que no tienen el más mínimo respeto ni la más elemental educación. Eso es lo que ha venido sucediendo en el País Vasco desde hace décadas. La actitud violenta, totalitaria y fascista de ETA y de quienes les apoyan ha hecho un daño terrible a todos los vascos en su conjunto, por mucho que sea una obviedad decir que la mayoría de la sociedad vasca no apoya la violencia.

Centrándome en los incidentes del pasado domingo, ¿qué dirían los nacionalistas y los abertzales si cuando sonara el himno de Euskadi, el «Gora ta Gora», se oyeran pitos y abucheos? ¿Qué dirían los del PNV si a un lehendakari nacionalista se le silbara? Bueno, de hecho ya pasó con ocasión de algo muchísimo mas grave que un partido de baloncesto. Cuando a la salida del funeral del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA en febrero del 2000, el entonces lehendakari Ibarretxe fue increpado por una gran parte de los asistentes por lo que entendieron había sido una reacción tibia y tardía ante aquel asesinato cometido a 300 metros de la residencia del lehendakari, el PNV no tuvo otra ocurrencia que montar una manifestación de desagravio a Ibarretxe al grito de «Lehendakari Aurrera» (Presidente adelante). Pero si se trata del Rey o de cualquier símbolo que huela a español, el trato es diferente. Ahí vale todo.

Durante muchos años se ha estado educando en el odio a todo lo que suene a España a una buena parte de la juventud vasca. Muy seguramente, ninguno de los jóvenes o no tan jóvenes que el pasado domingo tuvieron ese comportamiento tan denigrante con los Reyes o con el Himno Nacional sepan una palabra de la historia reciente ni de España ni del País Vasco. Tampoco les importará demasiado vivir en la ignorancia. Ellos han crecido en medio del fanatismo y de ver a lo español como algo opresor y como sinónimo de enemigo del pueblo vasco. Eso tardará bastantes generaciones en desaparecer, porque el daño que se ha hecho en las últimas décadas ha sido muy profundo. De ahí la importancia de que algunas cosas empiecen a cambiar en el País Vasco, comenzando por la existencia de un Gobierno no sectario que utilice todas las herramientas que tiene a su alcance para educar a las nuevas generaciones de vascos en valores que son básicos en cualquier sociedad, como el derecho a la vida, la libertad o el respeto a quien piense de manera diferente. Por algo hay que empezar y, mientras tanto, habrá que aguantar a los maleducados y zafios de turno.

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