Carmen Tomás – Confundir es lo que importa.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

El presidente del Gobierno se fue el lunes a TVE. Las preguntas, casi todas, para que el jefe se luciera. Pero, Zapatero está bastante tocado, no le dieron las dos tardes de economía y que lejos de mostrar no ya arrepentimiento o propósito de la enmienda -no hizo el más mínimo gesto que le lleve a uno a perdonar tamaña falta de visión con tanto asesor y tanto informe- insistió en que nadie fue capaz de ver lo que se nos venía encima. Vamos que él no estuvo a la altura, pero que nadie en el mundo lo hizo. Se siente responsable de los parados, pero no hace nada para solucionarlo. Ni siquiera anunció que se iba a su casa abrumado por tanta incompetencia.

Hay que recordarle al presidente que en el otoño de 2007 ya los informes de los técnicos de Economía avanzaban que venían tiempos malos; que hubo un debate de Manuel Pizarro con Solbes en el que el primero avanzó todos y cada uno de los acontecimientos que tuvieron lugar apenas unos meses después. Incluso nadie le recordó las docenas de veces que economistas de prestigio advertían al Gobierno que se avecinaba una crisis de calado.

El presidente del Gobierno prefiere mantenerse en el error. Dijo que había tomado 137 medidas. Nadie le dijo que los efectos han sido 4,6 millones de parados, miles de empresas y autónomos que han echado el cierre, el crédito sigue sin llegar a familias y empresas, la economía sigue en recesión y el déficit público es del 11,4 por ciento del PIB. La efectividad ha sido nula, porque muchas de esas medidas han sido contraproducentes, equivocadas y ahora, merced a algunas de ellas, nos encontramos con mayores dificultades y con ningún margen de maniobra. Agotó el superávit fiscal en cheques electorales y ha seguido gastando y gastando en poner parches y tiritas sin abordar los reales problemas de la economía. Zapatero sigue creyendo a estas alturas que algo o alguien nos sacarán de esta crisis y ha decidido no dañar su imagen con medidas impopulares. No está dispuesto a enfrentarse a los sindicatos, pero tampoco a los ciudadanos y a sus altos cargos con la verdad que no es otra que la del sacrificio.

Cómo va pensar en sacrificios o en los verdaderos problemas y sus soluciones si nos vendió que con su medida de la obritas domiciliarias va a generar 350.000 empleos en dos años. Y, lo más tremendo, cree que estos nuevos empleos serán para jóvenes que abandonaron sus estudios hace unos años para dedicarse a ganar el dinero fácil que corría por el ladrillo. Otra vez confunde emprendedor con especulador. Estas «reflexiones» lo dicen todo sobre en que manos estamos y lo imposible que resulta ni siquiera pensar que esta misma persona nos pueda sacar de la crisis sino todo lo contrario.

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