José Cavero – Trinidad Jiménez se apunta un tanto.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

En estos momentos en los que varias de sus propias colegas, como Fernández de la Vega, Elena Salgado, Bibiana Aído, atraviesan momentos de incertidumbre y considerable dificultad en el desempeño de sus funciones, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, se ha apuntado un importante tanto con el pacto alcanzado entre las Comunidades autónomas para ahorrar en fármacos unos 1.500 millones en fármacos. Claro que es un acuerdo con un claro beneficiario, las cuentas del Sistema Nacional de Sanidad, y con un «pagano» igual de claro, los fabricantes de fármacos. Incluso desde Farmaindustria parece haberse aplaudido este «acuerdo general para la sostenibilidad del Sistema»… Si ha sido tan sencillo de conseguir, ¿por qué no tres o cinco mil millones, y por qué no antes?, cabe preguntarse, a la luz del acuerdo alcanzado «en horas veinticuatro»…

Pero ahí está la foto de los consejeros con la ministra, todos sonrientes y felices porque han logrado que el Estado pague menos por algunos medicamentos y porque se bajarán los precios de los medicamentos genéricos, y las manifestaciones de varios consejeros autonómicos de Sanidad que se han mostrado felices por cooperar al mantenimiento del Sistema, nada menos. Pero no queda del todo claro qué aportación tiene cada una de las autonomías, o si sólo son beneficiarias de la cesión ajena -de los productores de fármacos, esencialmente. Algunos consejeros sí han señalado que lo acordado son una serie de acciones aún no concretadas, aunque serán un buen punto de partida para seguir trabajando de manera seria. El PP en su conjunto ha aceptado este «plan de choque» de sanidad, aunque ha lamentado que las medidas adoptadas sean aún parciales y no hayan sido evaluadas…

Un buen paso que, sin embargo, no resuelve el desafío que afronta el SNS, Sistema Nacional de Salud. Tarea en la que queda casi todo por hacer… La propia Trinidad Jiménez se ha tomado sobre sí el trabajo de negociar con la Industria farmacéutica el recorte que pretende, y que se espera conseguir mediante una mayor utilización de los fármacos genéricos, que no terminan de tener la utilización que pudieran. Ahora mismo, sólo el once por ciento de las recetas corresponden a genéricos…

Eso sí, las autonomías valoran el plan alcanzado como un primer paso para atajar un proclama de gran calado, que probablemente se planteará con toda crudeza en las próximas semanas, cuando el Estado empiece a negociar la aportación de cada cual en el ahorro de los 50.000 millones de euros que supondrá el recorte de gastos del Estado que significa la reducción del déficit actual, en torno al 11 por 100, hasta el 3 por 100 en cuatro años. Para esa situación sí cabe suponer que habrá más resistencias y negociaciones más correosas con los dirigentes autonómicos, particularmente con algunos convertidos en líderes de opinión en sus propias filas, esencialmente en el PP: Esperanza Aguirre, Francisco Camps… Y en este caso del recorte general de gastos, la gran pregunta será si se verán alcanzados los funcionarios públicos, una vez que asistimos a la «revuelta» originada por el anuncio de Carlos Ocaña de una congelación salarial en tales funcionarios, desmentida a las pocas horas por la vicepresidenta De la Vega que negoció los acuerdos salariales de los funcionarios con los sindicatos correspondientes.

O sea, que casi todo está por negociar, en materia sanitaria y en las restantes cuestiones del gasto público.

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