Cayetano González – La prueba del nueve.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Llevamos varios días hablando de ETA y eso siempre genera dudas sobre la conveniencia de hacerlo, porque es muy sabido que los terroristas, aparte de la destrucción y muerte que generan sus acciones, buscan también la publicidad como medio de subsistencia. El asesinado del gendarme francés la pasada semana en las cercanías de París y algunas noticias que apuntarían a que podría estar en marcha la segunda parte de la negociación que Zapatero llevó a cabo con la banda terrorista en la pasada legislatura son las causas próximas de tanto ruido mediático en torno a ETA.

El Gobierno y su presidente deben de disipar cualquier tipo de duda que exista sobre un nuevo intento de negociación con ETA. Los que se escandalizan porque alguien plantee este tipo de dudas, argumentan que los hechos están ahí y que las detenciones de «comandos» de la banda terroristas no han dejado de producirse desde la ruptura de la última «tregua», siendo estas el mejor aval del Ejecutivo. Siendo esto cierto, sin embargo, las detenciones son compatibles con otro tipo de comportamientos del Gobierno bastante inexplicables como, por ejemplo, que siga permitiendo la presencia de ETA, a través de la marca ANV, en cuarenta y tres ayuntamientos vascos y navarros, cundo la Ley de Bases de Régimen Local le permitiría acabar con esa situación.

Como también resulta preocupante la declaración realizada hace unos días por el Ministro del Interior, en el sentido de que una vez que policialmente se acabe con ETA, habrá que proceder a algunos «ajustes políticos» en el País Vasco, que tendrán que ser decididos por los vascos y por el resto de los españoles. ¿A qué se está refiriendo concretamente Rubalcaba? Porque de la lectura literal de su declaración se puede deducir perfectamente que está sugiriendo que en un futuro habrá que proceder a «ajustes» del marco jurídico-político -es decir del Estatuto de Autonomía de Gernika y de la Constitución- para dar satisfacción a las reivindicaciones de los nacionalistas del PNV y de la denominada izquierda abertzale. Con lo cual, se llegaría a la aberración moral de que al final ETA recibiría un premio por dejar de matar.

De momento, la «prueba del nueve» para el Ejecutivo de Zapatero va a ser si permite y consiente que ETA esté presente en las próximas elecciones municipales y forales vascas previstas para dentro de poco mas de un año. Si no hay una condena total y absoluta por parte de la denominada izquierda abertzale de la actividad terrorista de ETA -y con la muerte del gendarme francés no se ha producido- no debería poder presentarse. Todos sabemos que ETA y su mundo necesitan como el comer estar en esas elecciones. Quieren el dinero y tocar poder. Nos queda por saber si Zapatero y el Fiscal General del Estado harán lo que tienen que hacer para impedirlo. Los precedentes al respecto -Partido Comunista de las Tierras Vascas en las elecciones autonómicas del 2005 y ANV en las municipales del 2007- no invitan al optimismo.

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