Fernando Jáuregui – Siete días trepidantes – Los teléfonos echaron humo


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Puede que usted haya tenido la sensación de que nada cambiaba, de que todo discurría con la apacibilidad propia de estos días vacacionales que ya acaban. Pero le puedo asegurar que ha habido muchos teléfonos que han echado humo precisamente en esta semana. Y a uno y otro lado de esos teléfonos había un político importante tratando de controlar el futuro.

Por ejemplo, la famosa foto del palacete de Zurbano. No habrá foto, desde luego, no, al menos, «esa» foto que el Gobierno desearía y el Partido Popular está dispuesto, por encima de todo, a no hacerse. Pero tengo para mí que hay bastante más acuerdo entre las dos principales formaciones nacionales de lo que podría parecer. Y, de las célebres 54 medidas que el Gobierno propone (algunas ya aprobadas en el Parlamento), se van a consensuar no menos de una docena, más pronto que tarde. Aunque ese consenso carezca de trompeterío y tambores y sea casi clandestino.

Y es que no queda otro remedio que vestir el muñeco de la aproximación antes de que estalle la tormenta. Usted, por ejemplo, ha leído estos días algo sobre acuerdos PSOE-PP en materia de reforma de la normativa electoral y de lucha contra la corrupción de altos cargos (sobre todo, municipales). Los dos partidos están asustados ante lo que les dicen, con sospechosa insistencia, las encuestas: que los españoles consideran a la clase política como el tercero de sus problemas, tras el paro y la situación política. A cierta distancia de los dos primeros, es verdad, pero antes, por ejemplo, que la inseguridad ciudadana o el terrorismo, materia en la que, por cierto, también hay bastante más acuerdo del que parece entre los dos «grandes».

Yo diría que, entre las conversaciones telefónicas ministro-ministro y vicepresidentes-presidente ha habido también algunas entre miembros del Gobierno y la oposición. Y diría también que hay tres teléfonos móviles especialmente activos estos días (y estos meses): los de Zapatero, Rubalcaba y Blanco –auténticos adictos al maldito chisme–. Pero que también Mariano Rajoy, que no es precisamente un fanático del aparatejo, recibe ahora más llamadas de lo que sería habitual en esta época vacacional.

Y es que, sin que nadie quiera hablar de concordia, y menos aún de fotos fumando la pipa de la paz, tengo para mí que ambas partes se han dado cuenta de que la ciudadanía ya no soporta más del mismo espectáculo, y tendrán que presentar un cierto balance de acuerdos a los españoles. Y en eso me parece que están, aunque, visto lo visto hasta ahora, quién sabe en qué puede acabar la cosa.

fjauregui@diariocritico.com

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído