José Cavero – Un juez de familia contra la Ley de Igualdad


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

En los últimos tiempos, han sido varios los jueces, abogados y catedráticos constitucionalistas, que han denunciado que la aplicación de la ley de igualdad está resultando escandalosamente favorable a la mujer, y que es muy frecuente que perjudique al hombre. Esta vez ha sido el juez de Familia número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, quien ha criticado que las denuncias falsas por maltrato hacia la mujer están provocando nada menos que un «genocidio» entre los hombres, ya que, según apuntó, fuerzan a que «muchos» hombres se estén «suicidando». En una entrevista concedida a Europa Press, el juez Serrano lamentó el «ataque visceral al hombre por el hecho de ser hombre», asegurando que «se está produciendo un auténtico genocidio», por lo que instó a investigar «cuántos hombres que han sido denunciados por sus parejas y que han pasado por una detención, se han suicidado o lo han intentado, siendo luego los asuntos archivados o sobreseídos». Añade juez: «Si tuviéramos ese dato, esto sería un auténtico escándalo a nivel nacional», pues en Sevilla, en los tres últimos meses, «me he enterado de tres casos de suicidio» por este motivo, por lo que «si esto lo trasladamos a nivel nacional de manera anual, los suicidios ascenderían a más de 600». E indicó que en el año 2006 «hubo 3.200 suicidios en España, de los que 2.400 correspondieron a hombres». «¿Cuántos de ellos se correspondieron con suicidios provocados porque el varón ha sido tratado desde las instituciones de manera injusta por este tema?», se preguntó el juez. «Este dato no lo conocemos porque quien lo tiene que dar lo oculta de forma deliberada».

El juez Serrano apuesta por cambiar «criterios y leyes» y por desarrollar «auténticas» políticas de igualdad en materia de familia, abogando de esta manera por la ejecución de una ley integral de protección en el ámbito doméstico en la que se proteja «a la persona vulnerable». Y en esta línea, el juez sevillano señaló que las denuncias falsas «existen porque hay interés en ello, ya que los recursos asistenciales para la defensa del maltrato se están financiando a través del número de denuncias», y también por «el interés de la señora que, en un momento dado, puede obtener una pensión no contributiva» a través de la misma.

El juez criticó también que, desde el feminismo «radical», se dice que el hombre y la mujer «no son iguales» en el seno de una relación de pareja, lo que constituye, a su juicio, «una filosofía auténticamente falsa». A nivel internacional, se han hecho en los últimos tres años 230 estudios «que demuestran que la violencia en el ámbito de la pareja es bidireccional, y en todos los países, salvo en España, lo que se protege y regula es la violencia en el ámbito doméstico, y no la violencia sobre la mujer». «Que no me pongan a las mujeres maltratadas de pantalla», continuó el juez Serrano, quien señaló que las denuncias falsas «perjudican, de momento, a la propia mujer maltratada y agredida, porque ésta es la que tiene miedo y sufre la auténtica discriminación y desigualdad». Entiende el juez que «se está creando una nueva era de la discriminación y de la desigualdad, y nos hemos inventado un neolenguaje donde a un ministerio de la mujer resentida y oportunista se le llama Ministerio de Igualdad». Todo lo cual, «está llevando a una situación de auténtica perversión, injusticia y hasta de genocidio, que se está ocultando».

Tras asegurar que tiene una carpeta «llena» de cartas remitidas por hombres «que sufren maltrato institucional», se refirió el juez Serrano a las denuncias por injurias y amenazas leves formuladas contra la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género y vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Inmaculada Montalbán, quien realizó unas declaraciones «coactivas» en el sentido de que «a mí no me puede advertir de una posible responsabilidad disciplinaria para que me calle». «Con razón o sin ella, tengo el derecho de opinión y de expresión a defender lo que considero socialmente correcto, porque yo no estoy en lo políticamente correcto», prosiguió el juez Serrano. «Mi objetivo es hacer bien mi trabajo, ser independiente y luchar por la verdadera Justicia y la auténtica igualdad». «Como mínimo, tengo derecho a expresar lo que opinamos la inmensa mayoría de profesionales». A su juicio, «muchos de estos profesionales tienen miedo a decir lo que piensan, por el hecho de que les puedan imponer una medida represora», ya que «ser políticamente incorrecto e ir a contracorriente hoy en día en España es peligroso». «Hemos vuelto a la Inquisición», concluyó el juez.

No hay que descartar que a las opiniones del juez Francisco Serrano se sumen otros jueces, expertos y varones que se sientan injustamente tratados por la aplicación de una norma que, dirá un número considerable de ciudadanos, peca de parcial.

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