Francisco Muro de Iscar – Cuba, los cubanos.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

El embajador de los Estados Unidos, Alan D. Solomont, decía en Los Desayunos de Europa Press, que «sería una vergüenza que los países democráticos, como España, no prestaran atención a los disidentes cubanos ni defendieran el respeto a los derechos humanos ante las autoridades de la isla». Pocas horas después, en «59 segundos» de TVE asistíamos a un espectáculo bochornoso protagonizado fundamentalmente por el actor Willy Toledo, el mismo que se desvivió por defender a Aminatou Haidar y compartir con ella la lucha por la libertad y que, en el caso de Cuba, llama delincuentes a los presos políticos.

Para él no hay lugar del mundo donde haya mayor libertad y respeto a los derechos humanos. Por el contrario, Toledo denuncia violaciones a la libertad y hasta torturas indiscriminadas* ¡en España! Contó con el apoyo de algún vocero del régimen cubano y de Willy Meyer, de Izquierda Unida, pero eso ya se da por descontado y con la oposición de otros cubanos, de Jorge Moragas del PP, y con un «no me gusta pero no voy a condenar la dictadura y menos si el PP, que tiene la culpa de todo, está por medio» de Pedro Zerolo, del PSOE.

La realidad es, sin embargo, la que es. Cuba es una dictadura donde los derechos humanos son violados sistemáticamente y de donde, sobre todo, sólo pueden salir aquellos a quienes los dictadores se lo permiten. A pesar de lo cual decenas de miles de cubanos han huido en precarias condiciones y jugándose la vida, dejando atrás su casa, su familia, su historia y su corazón. Tras la retirada de Fidel, el dictador más antiguo del mundo, hubo un atisbo de esperanza. Podía iniciarse una suave transición hacia la libertad. Descarten toda esperanza. Hoy la pugna es entre los «duros» y los «más duros». La muerte de Orlando Zapata ha sido un aldabonazo a las conciencias de los ciudadanos libres. La huelga de hambre de Fariñas, otro. Las madres blancas luchan valientemente contra un poder omnímodo que no se atreve a encerrarlas. Los ciudadanos del mundo se enteran de lo que pasa; los cubanos, no. Habrá más protestas, pero el Gobierno está enrocado en su muralla. Aguantará cuanto pueda. La historia se repite. Pero no va a ser fácil que Cuba haga una transición a la española. Mientras tanto, los que sufren son los cubanos.

Para Willy Toledo, Cuba es el símbolo de la paz y la dignidad social. No entiendo qué hace aquí, viviendo entre torturadores y corruptos. Cuba le espera con los brazos abiertos. Los demás, lo único que podemos hacer es denunciar la tiranía y conseguir que Cuba siga en las primeras páginas de todos los periódicos del mundo hasta que sus ciudadanos sean libres. Sería una vergüenza que no les prestáramos apoyo.

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