José Cavero – Las frases del Estatut.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

A estas alturas del Estatut bien pudiera decirse que todo estaba dicho y que pocas cosas han podido resultar llamativas o rompedoras en el momento de conocerse la salida final al «conflicto», en la tarde del lunes 28 de junio, después de casi cuatro años de, se supone, deliberaciones y debates de los magistrados del TC. Es evidente que la mayor parte de los políticos catalanes «se han mojado» reiteradamente en esta materia, desde Pascual Maragall y Pujol hasta Puigcercós, Carod, Vidal Cuadras o Sánchez Camacho. Finalmente, la papeleta última le está correspondiendo al «molt honorable» Montilla, que se vio precisado a mostrar su enfado y su invitación acabar una norma que le desagrada profundamente por los recortes e interpretaciones que le incorporan los magistrados a quienes tachó repetidamente de incompetentes y «caducados»…

Montilla tiene ante sí una ardua tarea: la de mostrar su enfado y, pedir, en cambio, acatamiento a una institución, el TC, que aspiró a desacreditar de manera definitiva. Los diarios de este martes han destacado unas cuantas de las frases del Montilla más institucional: «El Estatut es nuestra ley de leyes, y no renunciamos a nada. La indignación que sentimos no nos debe impedir afirmar con rotundidad que el estatut sigue vigente. Os quiero pedir que respondáis masivamente a la propuesta de manifestación. Es nuestra ley de leyes y no renunciaremos a nada. Lo queremos todo, íntegro. El 95 por 100 el Estatut es constitucional, pero no nos conformamos. Lo queremos todo, íntegro. Pido que respondáis en masa con una manifestación. Me comprometo a rehacer el pacto político que posibilitó el Estatut. El TC será recordado como el tribunal que menos visión de Estado ha tenido en la historia democrática. Demostraremos que somos una nación y que formamos un solo pueblo…». Todo eso ha dicho y reiterado Montilla, en esta hora en la que no ha querido verse superado por el catalanista más impulsivo, y que ha dejado atrás a nacionalistas y soberanistas redomados, como Artur Mas, Durán o Pujol.

Mas ha dicho, en esta hora que «ahora se pone a prueba la capacidad de Cataluña de reaccionar y sobreponerse». Y que «No podemos aceptar el fallo como un final de etapa del autogobierno de Cataluña. En momentos difíciles como éste, los pueblos tienen que demostrar que tienen carácter. En cuanto a Durán i Lleida: Por supuesto, hay que acatar, pero hay algunos puntos preocupantes. La sentencia sobre el Estatut llega tarde y mal y merece una reacción del pueblo catalán. El propio Jordi Pujol no ha disentido de la línea general: El fallo representa una ruptura política y de proyecto, un engaño ético, una humillación colectiva. El fallo es una ruptura de política y de proyecto, una humillación colectiva.

Un grado más de enfado y de «ultrarreacciones» han expresado los republicanos y la izquierda catalana más aguerrida, de IU e ICV. Joan Puigcercós ha dicho que «después de la estocada mortal al Estatut, hay más catalanes independentistas. La independencia es el único camino». Joan Herrera invoca: Es el momento de la unidad y de la firmeza, de decir al TC que lo que ha hecho no es aceptable. La sentencia no es aceptable ni asumible. El TC no tiene legitimidad. Por el contrario, al Gobierno de Zapatero le correspondió el papel de asumir una sentencia que, sabían de antemano, desagradaría a muchísimos catalanes. Correspondió la valoración a la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, que no dudó en proclamar que «cuando habla la justicia no caben dudas, vaticinios ni cuestionamientos». Y de arrimar el ascua a su propia sardina: es una derrota completa de las posiciones mantenidas por el PP. El PP ha sufrido una completa derrota porque sólo se ha declarado inconstitucional un artículo. Desde el Gobierno también pudo escucharse la voz de Alfredo Pérez Rubalcaba: He dicho tantas veces que era constitucional que lo único que puedo decir ahora es «ya lo dije». Ahora también lo dice el TC.

Otro bando, el PP, principal causante de toda la controversia, al haber planteado el recurso de inconstitucionalidad. Habló la portavoz Sáenz de Santamaría, pero «a su sombra» apareció Federico Trillo, el promotor del recurso y de las palabras de la oradora. Dijo SSS: Según el fallo, sólo la nación española tiene carácter vinculante y jurídico. Y como eco de SSS, en Barcelona no pudo reprimir su contento Alicia Sánchez Camacho: «Hoy han vencido la democracia, el Estado de derecho y las instituciones democráticas. La sentencia nos ha dado toda la razón, puesto que hay artículos inconstitucionales y el PP ha logrado una norma totalmente ajustada a la ley. La sensación es de absoluta satisfacción: Montilla debe liderar el acatamiento de la sentencia…».

El resto de voces son parte del coro. Leire Pajín dice que el TC ha convalidado el 90 por 100 del Estatut, y el intento del PP de liquidarlo ha fracasado. Albert Rivera: «Esta sentencia no cierra un problema, lo abre, ya que no contenta a nadie y aumentará el victimismo de los nacionalistas, que perpetuarán sus reclamaciones de competencias. Incluso los expertos son, hoy, coro: Jorge de Esteban sostiene que el fallo del TC es un auténtico varapalo a quienes defienden este Estatut. Es inconstitucional la quinta parte del Estatut, y el resto de los artículos estará de algún modo contaminado». Y se admiten interpretaciones peculiares, como la de Enric Juliana: «El catalanismo sale herido pero vivo del desfiladero. No perdamos la perspectiva: el plan era pegarle un gran hachazo a la lengua. Carlos Dávila: Los socialistas de Montilla, después de saber el fallo, se han echado al monte». Casimiro García Abadillo: «Casas pactó con Aragón desactivar el Preámbulo para lograr la mayoría que avala en esencia el Estatut. El fallo del TC es lo menos malo que podía suceder».

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