Julia Navarro – Escaño Cero – La herencia de la Roja.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

¿Se habrán enterado nuestros políticos? Me refiero a si se habrán enterado de que en esta España del siglo XXI la mayoría de los ciudadanos ya no tienen complejos de sentirse español ni mucho menos de envolverse en la bandera y salir a la calle tan contentos. Eso es lo que llevamos viendo hace más de un mes a cuenta del Mundial de Fútbol, aunque en realidad todo comenzó con la última Copa de Europa. La generación que creció durante la Transición no tiene complejos y no sólo eso, ha logrado que sus padres se despojen de los viejos tabúes del pasado. Y eso hay que agradecérselo.

El detonante ha sido nuestra Selección combatiendo por lograr un sueño, que España ganara el Mundial de Fútbol y así, para desesperación de los ultra nacionalistas, léase, por ejemplo, Carod Rovira u otros, millones de ciudadanos han dicho alto y claro que están encantados de pertenecer a este viejo país al que sienten no suyo, sino de todos.

Esa es la gran lección que deberían de sacar nuestros prohombres de la política, los de todos los partidos, y abstenerse de intentar barrer ninguno para su casa. A mí me emociono ver a Casillas, Torres, Sergio Ramos y otros correr por el campo con la bandera de España, pero también me emociono ver a Pujol envuelto en la senyera o a Pedro con la bandera de la Comunidad Canaria. Los jugadores de la Selección han demostrado lo fácil que es vivir los unos con los otros, compartir, sentirse orgullosos de sus diferencias pero no utilizar esas diferencias como un arma excluyente contra el otro, sino como un valor para ser más fuertes. Sí, los veintitrés de la Selección, con Vicente del Bosque al frente han dado una lección a toda nuestra clase política. Ojalá sean capaces de aprenderla.

Y mientras nos alegramos de la hazaña de la Selección, en Cataluña hay quienes se empeñan en azuzar un debate identitario. El problema no es que ese debate lo azucen los nacionalistas de Esquerra, sino que el PSC con José Montilla se hayan puesto al frente de la manifestación contra el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía. Los socialistas catalanes no terminan de encontrar su sitio, y a fuerza de querer ser nacionalistas cada día parecen menos socialistas, pero el caso es que el traje de nacionalistas tampoco es que les quede bien.

En cuanto a la manifestación contra el Estatuto, la empresa Lynce, experta en rebajar los humos a los organizadores de manifestaciones, asegura que no acudieron más de 64.400. El caso es que todo este disparate empezó un buen día en que nuestro presidente de Gobierno decidió abrir el melón de los Estatutos, un melón que nadie le pedía que abriera, o al menos no había una presión ni un estado de opinión general para hacerlo.

Y ahora tenemos un problema, sí, un problema agravado porque el PSOE con tal de gobernar en Cataluña fue capaz de aliarse con Esquerra Republicana engordando a este partido. Si de todo esto se hablara el próximo miércoles en el debate sobre el estado de la Nación, en que hay quien augura que el presidente Zapatero podría enmendar la plana al Constitucional comprometiéndose a enviar un paquete legislativo que devuelva al Estatuto lo que le ha restado el al Alto Tribunal.

No sé, pero tengo la impresión de que los ciudadanos vamos por un lado y nuestros representantes políticos por otro. Por eso sigo preguntando en voz alta si se habrán enterado de lo que ha pasado en nuestro país en este último mes, o si es que más allá de ver los partidos de fútbol su miopía les ha impedido ver nada más. Y es que ya digo que nuestra Selección, la Roja, ha barrido cientos de complejos logrando que aflorada espontáneamente la alegría y el orgullo por ser quienes somos.

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