Luis del Val – Acoso a un teniente.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

La Armada Española, y debemos felicitarnos por ello, no tiene ningún problema. Está claro que posee todos los submarinos que necesita, que su dotación presupuestaria es holgada, que no carece de medios a la hora de acudir a unas maniobras, y que su personal especializado es suficiente. No es que haya tenido acceso a datos confidenciales u oficiales, ni siquiera oficiosos, pero supongo que todo ello es así, por una prueba irrefragable, y es que en el seno de la Armada el asunto del que más se habla es del acoso al teniente de navío Francisco José Gallego Aranda. El teniente es también licenciado en Derecho y, en su tiempo libre, que no debe ser mucho, escribe algún artículo. Es decir, que el teniente de navío pertenece a esa nueva clase de militares, modernos, preparados, con estudios académicos añadidos a los castrenses y a los recibidos en las academias militares, y, además, amante de las letras y de su ejercicio.

Sin embargo, el teniente escribió un artículo sobre la estúpida orden de cerrar una playa sine díe, y eso le ha valido ser observado como un peligroso. ¿qué? ¿desleal? ¿rebelde? ¿revolucionario?. Esta Armada que queremos moderna y libre de prejuicios resulta que cuando alguien piensa y escribe, y no se dedica a darle al botafumeiro del almirantazgo, no solamente es observado con renuencia, sino que es perseguido y sancionado. El cierre del uso de la playa de Rota es una melonada, porque los almirantes y los ministros, y los periodistas, somos capaces de cometer melonadas. Pero un teniente de navío no lo puede decir, por cierto, con términos corteses y educados, sin sufrir el acoso de los bienpensantes y pelotas en general que creen que el jefe siempre tiene razón, y mucho más si es almirante.

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