Antonio Casado – El caso Gómez.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Decía este jueves en la radio el presidente extremeño, Fernández Vara, que él sería sensible a una sugerencia de su partido para ceder el paso a un candidato con mayores posibilidades de ganar las elecciones. Hipótesis extremeña de difícil verificación. Pero totalmente adecuada al culebrón socialista de Madrid, donde Tomás Gómez no acepta en absoluto la sugerencia de la dirección federal del PSOE para que dé un paso atrás.

Nada de paso atrás. El secretario general del PSM ya se ha jactado de su dureza (como la kriptonita, oiga) frente a las presiones para que deponga su candidatura a la presidencia de la Comunidad. El que quiera peces que se moje el ku kus klán, como decía Olga Ramos. O sea, que le dispute en unas elecciones internas (primarias, a reglamento) la aspiración de acabar políticamente con Esperanza Aguirre.

Aunque sean escasos para derrotar a la lideresa en las urnas, hasta ahora nadie ha reunido tantos méritos para encabezar la lista del PSOE a las autonómicas de Madrid como su propio líder regional. Por tanto, Tomás Gómez está cargado de razón formal para no apearse. Hasta el presidente del PSOE, Manuel Chaves (y vicepresidente del Gobierno, por cierto) le ha reconocido su derecho de competir en unas primarias con quién quiera disputarle la candidatura, aunque éste venga apadrinado por la Ejecutiva Federal.

¿Y cómo Zapatero -esa es la Ejecutiva Federal- va a apadrinar un candidato distinto al que él mismo apadrinó hace tres años para sustituir a Rafael Simancas? Eso sería como darle hecha la campaña al PP. He ahí el embrollo en el que vuelven a estar metidos los socialistas madrileños en medio de la pinza. Por un lado, Gómez insiste en que no renunciará a la candidatura. Por otro, la dirección federal del PSOE ya ha dado señales suficientes de no creer en sus posibilidades.

La última palabra la tiene el Comité Federal del PSOE. En su reunión del 25 de septiembre, si sólo ha habido un candidato, o el 3 de octubre, si finalmente se han celebrado elecciones primarias, a favor del ganador de las mismas.

¿Cómo se ha llegado a este punto? Tiene su explicación. Cuando Zapatero apostó por Gómez tras las autonómicas de 2007, después de una segunda derrota de Simancas y con un partido a la greña, acertó de lleno en cuanto a la pacificación del partido. Nunca ha sido tan apacible la coexistencia de las distintas corrientes de opinión en el seno del PSM. Pero eso no sirve para ganar unas elecciones. Una cosa son los militantes y otra los ciudadanos. Asimismo, una cosa son las urnas municipales de Parla (Gómez fue uno de los alcaldes más votados de España) y otra son las urnas autonómicas, donde Gómez no ha cubierto las expectativas. Nunca ha llegado a despegar en los índices de conocimiento ni en los de valoración.

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