José Cavero – Apoyo en los nacionalistas


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Desde el primer momento de sus dos legislaturas, el presidente Zapatero se ha visto en la necesidad de buscar un aliado, por lo menos uno, para sacar adelante sus grandes leyes, empezando por los presupuestos. Ahora, cuando ya queda año y medio de la legislatura y de la elección de las cámaras legislativas, y cuando el PP se cree cada vez más próximo a recuperar el banco azul del Gobierno, no parece que Zapatero tenga disposición, ni posiblemente esté en condiciones de «cambiar de pareja» para completar su mayoría. Es posible que pudiera hacerlo, pero «las circunstancias» lo han hecho prácticamente imposible.

Primero, porque no se reformó la ley electoral a medida y a gusto de IU, y en segundo lugar, porque las medidas de recorte de gastos públicos han alentado a IU a recuperar los votos que, según la argumentación de Cayo Lara y Gaspar Llamazares, tenía «prestados» al PSOE. Una vez que han «descubierto» que Zapatero ya no trabaja para la izquierda y las clases menos favorecidas, IU confía en recuperar sus «propios» votos. De manera que a Zapatero y al PSOE tan sólo les queda la posibilidad de seguir contando con CiU y el PNV, juntos o alternativamente, para llegar al final del mandato, en mayo de 2012, pasando por las pruebas anteriores de 2010 -presupuestos generales, huelga general y elecciones catalanas- y elecciones municipales y autonómicas de 2011.

Ya destacamos, al resumir el balance del último semestre Zapatero, que se había resistido a admitir públicamente, aunque no pareció ni siquiera dudarlo, que, a su juicio CiU y el PNV están haciendo más por la estabilidad de España que el PP. Que el nacionalismo catalán y vasco -ambos desplazados del poder en sus respectivos territorios por los pactos alcanzados por los socialistas, paradójicamente- han evitado que España cayera al vacío frente a unos mercados exigentes. Lo que sí hizo Zapatero fue agradecer «extraordinariamente» a CiU y al PNV esos apoyos en las grandes ocasiones -recorte y techo del gasto, reforma laboral.

En efecto, el PP pactó con Zapatero la reforma financiera, pero ha sido CiU la que impidió que se precipitara su caída y el adelanto electoral, permitiendo que saliera adelante el decreto de ajuste del déficit que le puso al borde del precipicio. Más recientemente, en la reforma laboral que le ha distanciado definitivamente de los sindicatos y de los grupos de la izquierda, están siendo CiU y el PNV, con su abstención, los «salvadores». Y se sospecha también que el PNV será el único partido que podrá salvarle los próximos presupuestos generales del Estado, que presentará en septiembre, y que ya ha avanzado que «serán necesariamente restrictivos y austeros».

Con otra característica más: requerirán el visto bueno previo de la Comisión Europea. En su agradecimiento a los nacionalistas, Zapatero insistió en reconocer que «es difícil dar el sí a medidas impopulares». Pero, a su juicio, ésta es, precisamente, la grandeza que están teniendo CiU, el PNV. «Cuando se vea en perspectiva, se reconocerá esa tarea y esa actitud de apoyo en las tareas difíciles». Porque apoyar beneficios sociales, como en la anterior legislatura, es sencillo. «Pero votar apoyando al Gobierno en una tarea difícil tiene mérito». Y después de que el jueves saliera adelante en el Congreso la reforma laboral, Zapatero anunció ya su siguiente prueba siguiente: la reforma de las políticas activas de empleo. Un plato que ha venido siendo muy demandado desde hace meses, precisamente, por CiU y el PNV.

Alguien había anunciado que con la reforma laboral y los presupuestos, Zapatero estaba ya más que quemado e inutilizado para cualquier servicio más. Pero no es, ni mucho menos, su propósito: queda por delante año y medio de legislatura y no tiene la menor intención de desaprovechar el tiempo para hacer las grandes reformas pendientes…

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