José Cavero – La huelga se calienta, a medida que se aproxima


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Si el clima favorable a la huelga era, hace pocas semanas, prácticamente inexistente, bien puede afirmarse que ha ido creciendo a medida que se acerca el día 29, el día crucial de la semana que empieza. Las encuestas siguen asegurando que la participación no llegará a un tercio de los ciudadanos, pero las «impresiones dominantes» permiten sospechar que muchos ciudadanos vivirán una especie de «día festivo»…

De momento, esa primera huelga general contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha entrado en una fase de confusión total. El PP, cuya dirección se consideraba ajena a una batalla política que se produce dentro de la izquierda, se ha metido de lleno en la pelea, lo que está contribuyendo a ese notable calentamiento de la huelga convocada para el próximo miércoles. Los populares dicen que el paro es una trampa montada contra ellos. La situación la define El País como extraña. La huelga se hace contra una reforma laboral que abarata el despido, aprobada con los únicos votos del PSOE y con el rechazo del Partido Popular. Sin embargo, las comunidades gobernadas por los socialistas, teóricamente los más perjudicados por un paro que se hace contra su partido, han pactando sin problemas los servicios mínimos. Y por el contrario, las del PP, ajenas en principio a la guerra política, se están enfrentando a los sindicatos, lo que puede alentar precisamente la huelga contra el PSOE y hacerla menos pacífica. Solo ha habido pacto en la Comunidad Valenciana, las demás autonomías del PP han impuesto los servicios mínimos. Ese choque derivó el jueves en un poco habitual conflicto entre presidentes autonómicos. El de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, aseguró que «algo no funciona bien» en la Comunidad de Madrid cuando el Gobierno regional y los sindicatos no son capaces ni siquiera de ponerse de acuerdo en marcar los servicios mínimos. Fernández Vara consideró excesivos los mínimos impuestos por Esperanza Aguirre de hasta el 50% en el transporte.

En Extremadura sí se han pactado los mínimos, aunque aún se negociaba el jueves porque había una discrepancia sobre los autobuses escolares, ya que el Gobierno autónomo quería garantizar un mínimo. Fernández Vara fue contestado rápidamente por la mano derecha de Aguirre, Francisco Granados: «Observo con sorpresa cómo los sindicatos sacan a pasear a los presidentes de comunidades autónomas como Fernández Vara para atacar a Esperanza Aguirre, lo que pone de manifiesto que esta huelga general es una trampa montada contra el PP en vez de contra quien tiene la culpa de los problemas de la economía española, que es José Luis Rodríguez Zapatero», aseguró Granados, que además, recomendó a Fernández Vara que se ocupe mejor de sacar a su comunidad de la «primera línea de las cifras del paro» en vez de criticar de manera «desleal» a Aguirre. La propia presidenta madrileña se burló de los sindicatos, y manifestó que no le parecían excesivos los servicios mínimos de Madrid, ya que las previsiones indican que la huelga no tendrá un seguimiento masivo, señaló Aguirre. Además, reconoció que el problema fue que no se alcanzó un acuerdo antes de las doce de la mañana del jueves, cuando se reunía su Consejo de Gobierno. Los sindicatos recuerdan que se podrían haber alargado las negociaciones incluso hasta el lunes porque hay tiempo, pero Aguirre no tenía voluntad.

Hay otros frentes de batalla que también están siendo empleados para preparar esta huelga del miércoles que viene. Si, en La Gaceta, se aprovecharon, durante las últimas semanas, datos sobre el crucero en el que participaron Toxo y su esposa, -una excursión en barco de Fernández Toxo que no parece que fuera un lujo indecoroso ni exagerado-, el mismo diario ahora arremete de parecida manera con Méndez, a quien define «un habitual de los restaurantes de lujo», que frecuenta diversos y selectos locales de Madrid y Valladolid. Según esta versión, la huelga de funcionarios se habría pactado en un almuerzo en el hotel más caro de Madrid, que resulta ser el Villa Magna para el autor del reportaje. Por cierto que se indica el dato de que el sindicalista invita a todos sus acompañantes y paga la cuenta de todos con su tarjeta de crédito. Desde luego, estas críticas a los «sindicalistas convocantes» no son, precisamente, para promocionar o alentar la huelga.

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