José Cavero – Los sindicalistas se esfuerzan por impulsar la huelga (1)


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Probablemente conscientes de que partían de un «ambiente favorable cero» en favor la huelga del miércoles, los líderes sindicales, Méndez y Toxo, se están esforzando como nunca por cambiar ese ambiente al costo que sea. Hasta el punto de que desde haber proclamado que «no se puede decir que la huelga fuera inevitable», proclaman ahora que «la huelga general convocada para el miércoles 29-S es, ni más ni menos, «la más necesaria de la democracia».

Naturalmente, rechazan las culpas que a los propios sindicalistas se les dirigieron desde el primer momento: Si el Gobierno fue forzado a redactar una ley de reforma del mercado del trabajo, fue por la incompetencia de los sindicalistas, que tuvieron ese encargo para pactarla con la patronal en la mesa del diálogo social… Méndez y Toxo, como sus delegados y afines, culpan de la huelga a la política del Gobierno, con su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, a la cabeza, y se muestran convencidos de que forzarán a que el Gobierno cambie su política… Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo llevan todo el mes recorriendo España para explicar las razones de la huelga general y, aparte de compartir discurso, se les nota compenetrados, cuenta El País, que les ha realizado una entrevista «al alimón», a cuatro días de la movilización.

Dicen los sindicalistas que «el Gobierno ha abrazado el discurso que combatía hace unos meses», que «la reforma laboral es reversible, diga lo que diga Zapatero», que «el director del FMI narcotiza la conciencia del Gobierno español» y puntualizan que «se han escuchado gritos de ¡Zapatero dimisión!, pero no de ¡Rajoy al Gobierno!». Un matiz sin duda relevante en esta hora en que se pide la marcha de Zapatero, pero no para que sirva para aupar a su alternativa del PP… Empieza la entrevista preguntando a los sindicalistas si era inevitable la huelga. Responde Toxo: No se puede decir que fuese inevitable. Es el resultado de un giro radical en la política económica y su desencadenante ha sido una reforma laboral tremendamente lesiva que se configura como un retroceso muy grave en los derechos básicos del trabajo, como la contratación, el despido, las condiciones fundamentales de trabajo hasta extremos que pueden dejar en papel mojado la negociación colectiva. Además, los problemas del mercado laboral no están en la reforma, como lo demuestra el que la mitad de España tiene una tasa de paro de entre el 10% y el 15%, y la otra supera a veces el 25% con las mismas leyes laborales. Pero la huelga, sobre todo, tiene un carácter de prevención de nuevos ajustes que afectan al núcleo de los sistemas de protección social, cuya expresión más visible sería el retraso de la edad de jubilación obligatoria a los 67 años. Y completa la respuesta Méndez: La ha hecho inevitable el giro brutal del Gobierno en su discurso y en su política: en los contenidos de la reforma, el plan de ajuste y las amenazas que hay sobre el sistema de pensiones. El Gobierno es quien la provoca. Nosotros no tenemos otra alternativa que convocarla.

Segunda cuestión: ¿Es una «putada» hacer una huelga a un Gobierno de izquierdas? Responden los sindicalistas: Posiblemente fue una expresión desafortunada, pero venía a resumir que las políticas que puso en circulación tras la nefasta reunión del Ecofin de mayo habían llevado una huelga general cuando lo que necesitaba era un consenso para salir de la crisis. La huelga es la respuesta obligada a esa secuencia de ajuste económico, reforma laboral y anuncio de reducción del peso de la protección social. Va a tener mucho impacto. La estamos preparando concienzudamente. La verdad es que la coyuntura en la que se produce seguramente es la más difícil de todas en las que hemos convocado huelgas. Pero, curiosamente, es la huelga más necesaria de la historia de la democracia española porque los motivos son combatir unas imposiciones laborales y unas pretensiones en materia de pensiones sin precedentes. Nunca, en la historia de la democracia, un Gobierno ha tratado de atacar por tantos frentes a la vez los derechos sociales y laborales de los trabajadores como ahora.

¿Por qué se produce ese giro?, repregunta seguidamente a Méndez y Toxo: Hay varios factores, aunque probablemente el último impulso lo da el pánico que generan los mercados ante la crisis griega y los movimientos especulativos hacia Portugal y España, mientras Europa mira a otro lado. Es el punto de inflexión que lleva a pasar de políticas expansivas para salvar el sistema financiero a priorizar el déficit público, lo que orilla el empleo. No obstante, había un sustrato que venía alimentando ese giro y que, en medio de las convulsiones de la crisis, pasó desapercibido: el viraje hacia la derecha en el Parlamento Europeo y en algunos Gobiernos. Lo más lamentable, y no estoy pensando solo en el Gobierno español, es que la izquierda europea no haya logrado un discurso alternativo para enfrentarse a la crisis y se haya asignado a la marea neoliberal. Además, ocurre que la crisis de Grecia, cuya economía afecta solo al 2,5% de la europea, se utiliza para aplicar una cura de caballo, con un fuerte protagonismo de Alemania. El Gobierno español, que ostenta la presidencia europea, no sabe jugar sus cartas y se deja acogotar cuando debería haberse centrado en alguna fórmula para luchar contra la crisis y no aceptar una imposición que nos puede condenar a una segunda velocidad. El Gobierno, al que hay que reconocerle un compromiso con la preservación de los derechos civiles, ha tenido bastantes incoherencias en materia de política económica como se demuestra en esa perla de que bajar impuestos es de izquierdas. El Gobierno, dentro del cual ha habido cierta predisposición, no solo se ha quedado sin discurso, sino que ha abrazado desesperadamente el que combatía hace unos meses.

Luego se repasa la responsabilidad de Zapatero: Es que él es el responsable, primero y último. Yo no lo puedo identificar con otro que el propio presidente del Gobierno, dice Méndez. Y Toxo: El presidente nombra a los ministros y a las ministras y ha metido en las áreas económicas a gente de la que se conocía su predisposición a transitar por estos caminos antes del giro. En el fondo compartían ese diagnóstico de los sectores más próximos al pensamiento liberal. Probablemente, el Gobierno sea presa de una confusión tremenda por causa de la huelga; pero las organizaciones sindicales tenemos el derecho de ser informadas por el Gobierno, y éste el deber de informarnos sobre todas las políticas que afectan a los trabajadores, más allá de las situaciones de conflicto que aparezcan. El hecho de que no nos haya convocado para ser informados y consultado sobre los Presupuestos Generales del Estado es un incumplimiento de los deberes generales. Ha habido un corte radical en la relación. El Gobierno, una vez que se produjo el desencuentro de la reforma laboral, ha dejado de tomar contacto con las organizaciones sindicales.

Convendría que se evitaran algunos tics: una cosa es que tengamos un nivel de confrontación fuerte por oposición a la política que están desarrollando y otra que se pierdan los modales y, sobre todo, se entre en riesgo de vulneración de normas. El Gobierno está obligado a informar de los PGE a los agentes económicos y nunca, en lo que yo tengo de memoria, se había producido un hecho como el comentado por Cándido. Sospecho que tampoco ha convocado a las patronales. ¿A qué obedece ese ataque de sectarismo? A lo mejor al subconsciente que cada uno lleva dentro. Eso pone en entredicho el concepto de valor que se le da al diálogo social, que no es un instrumento de quita y pon en función de la coyuntura, es una manera de entender la política. Un escenario de confrontación no exime al Gobierno de sus obligaciones.

Los productos para mejorar tu estilo de vida

PRODUCTOS DE ESTILO DE VIDA

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído