Charo Zarzalejos – Salvando obstáculos.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Ya al mediodía del miércoles, el Gobierno respiró tranquilo, muy tranquilo. Todo indicaba que la convocatoria de huelga no iba a ser ni parecida a la que organizaron contra el Gobierno de Felipe González; pero el trago había que pasarlo y una huelga, como cualquier otro acontecimiento, se sabe como empieza pero no como termina. Lo fantástico de la jornada del 29 es que los sindicatos están encantados _eso dicen_ y el Gobierno también, aunque no lo diga.

La jornada de huelga era un obstáculo a salvar y se ha salvado a la espera de que tarde o temprano se escenifique una vuelta al diálogo, porque de lo contrario, los sindicatos quedarán reducidos a meros resistentes y ellos bien saben que ni es su papel y ni mucho menos su futuro. Cándido Méndez ha afirmado que con la huelga «hemos roto la barrera del sonido».

Ayer por la mañana la vicepresidenta del Gobierno presentó con casi cuarenta y ocho horas de retraso sobre el calendario oficial y habitual, el proyecto de Presupuestos cuya mayor partida es, nada más y nada menos, que para pagar deuda. A partir de ahora, los grupos parlamentarios mostraran su oposición a los mismos, salvo el PNV, que jugará al misterio diciendo que no tienen nada decidido, que todo está sujeto a negociación* Si algo hay seguro, no lo duden, es que el obstáculo de los Presupuestos el Gobierno lo da por salvado, porque el acuerdo con el PNV está hecho. Para ser más precisos hay que decir que el PNV y el PSOE han acordado que haya acuerdo.

Poco antes de que concluyeran las vacaciones se preveía un otoño más que caliente. Los hechos van indicando que como mucho es un otoño «templado» porque hasta el momento, el Gobierno ha logrado ir salvando obstáculos y, aunque se sabe muy maltrecho, el llegar a finales de año con los Presupuestos aprobados y superado el test de la huelga no es poco para un Ejecutivo que aparece desbordado y desconcertado; asaltado por el nulo margen de maniobra que tiene para modificar políticas con las que no se siente cómodo y al mismo tiempo necesitado de ese margen para reencontrarse con buena parte de su base social. El tiempo es un factor esencial para el Gobierno. Lo necesita como el comer y su objetivo inmediato era este y no otro: tener tiempo para agotar la legislatura y eso lo ha conseguido.

Es opinión mayoritariamente compartida que el PSOE ha entrado en barrena. Encuestas no hechas públicas pero bien conocidas en Ferraz les están diciendo que están encaminados directamente a una derrota en toda regla. Es muy difícil que el Presidente recobre su baraka, su capacidad para la magia, pero como dicen los nacionalistas catalanes «Zapatero tiene siete vidas». De momento, va salvando obstáculos y cuando uno está a punto de caerse no deja de ser un alivio. Y así se siente el Gobierno: aliviado, al menos hasta el domingo, día 3 que es cuando se celebran las primarias en Madrid. El acontecimiento no es menor.

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