Fermín Bocos – Los barcos y la honra.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Al hilo del caso de los terroristas etarras refugiados en Venezuela, cuya extradición ha sido solicitada por la Audiencia Nacional las cosas van en dirección contraria a la costumbre. Es la política la que empuja a la justicia y a la diplomacia a mirar hacia otra parte tratando de enmascarar la renuencia del Gobierno de Venezuela a cumplir con la requisitoria de los jueces españoles.

Son tan nutridas las noticias acerca de las andanzas de algunos terroristas vascos en Venezuela que a uno de ellos (Arturo Cubillas, el más visible, pero no el único) la Administración del presidente Chávez lo tiene en nómina como funcionario. Es decir, que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Aunque, todo hay que decirlo, en esa ocasión al ciego le han salido al paso otros que tampoco andan sobrados de ganas de dar un puñetazo encima de la mesa. Venezuela compra barcos a España, España tiene la tasa de paro más alta de Europa, y, dentro de España, Andalucía es la comunidad con más desempleados… Por decirlo en corto: no nos podemos permitir perder contratos con Venezuela que son carga de trabajo para unos astilleros en los que la tasa de paro es dramática.

José Antonio Barroso (Izquierda Unida), alcalde de Puerto Real, lo ha dicho de otra manera: «A Francia se ha exportado siempre, incluso cuando era «santuario» de la ETA». Dice verdad, pero omite Historia y abre ventana a la melancolía. La de aquél esforzado y bragado brigadier de nombre Casto y de apellidos Méndez y Núñez que en ocasión del dilema entre la vida y el honor -principios a tener en cuenta para saber qué lugar ocupa cada uno en el mundo-, dejó dicho aquello de que entre los barcos o la honra, escogía la honra. Por eso digo que en esta historia es la política la que frena a la justicia y será Chávez quien se saldrá con la suya. Ya digo, melancolía es la palabra.

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