José Cavero – La contradicción ideológica de Zapatero.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Señala una crónica política del diario El Mundo que «más de un año le costó a Zapatero admitir la realidad de la crisis, y casi tres le ha costado admitir sus contradicciones ideológicas, aunque, eso sí, justificadas por el sentido común». En otra crónica política, en El Periódico de Cataluña, se destaca también que Zapatero admitió este jueves que el plan de ajuste aprobado el mayo, que incluyó la congelación de las pensiones y el recorte del sueldo de los funcionarios, supone una contradicción ideológica para un político de izquierdas. Y destaca, asimismo, de esas declaraciones del presidente del Gobierno, que afirmó que el excesivo déficit obliga a seguir el sentido común, y que sostiene que la respuesta internacional a la recesión está siendo progresista.

En efecto, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, negó este jueves que la reducción del déficit público sea un asunto ideológico, sino de «sentido común», y ha subrayado que la respuesta a la crisis económica está siendo progresista, aunque no se podrá comprobar hasta dentro de unos años. Zapatero se expresaba en estos términos durante su participación en el foro «Agora. América Latina 2010», organizado por la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), que se ha desarrollado este jueves y viernes en Madrid.

El presidente ha defendido la reducción del déficit público, que en España ha obligado a poner en marcha unas severas medidas de ajuste, y ha negado que sea una cuestión de ideología. «Es una cuestión de sentido común», ha zanjado. Asimismo, ha recordado que sólo hay dos formas de conseguir el dinero necesario para pagar prestaciones o construir institutos: o pedir prestado o pedírselo a los ciudadanos con los impuestos. Pero lo que ha querido dejar claro el jefe del Ejecutivo es que la salida de la crisis actual, en sus grandes principios, es progresista. «Hoy no lo vemos porque es muy pronto; tardaremos años en verlo», pero la respuesta a la crisis económica y financiera está siendo progresista, ha insistido.

Según su criterio, esta respuesta la lidera la Unión Europea, que es quien está siendo más activa, firme y exigente. Por ejemplo, ha citado la propuesta de algunos países del Continente, entre ellos España, para establecer una tasa que grave las transacciones financieras internacionales, y ha puesto el acento en las reticencias que han mostrado los países emergentes.

A menudo se le reprochó, particularmente desde los sindicatos, pero también desde el PP, que quien había dado todas las garantías de que no procedería a recortar el estado del bienestar, y las subvenciones a los menos pudientes, decidiera recortes tan sustanciales para pensionistas y funcionarios públicos. Ahora lo admite, reconoce, explica y justifica.

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