Charo Zarzalejos – La agenda del adiós.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

El Pleno del pasado jueves, dedicado, en principio, a abordar el enorme problema del paro sirvió para, por primera vez, escuchar del Presidente un discurso bien alejado de su tradicional optimismo. Todo lo contrario. Nos planteó un panorama duro, complejo y en el que habrá más sombras que luces. Hizo el discurso que debería haber hecho hace tiempo que no es otro que el reconocimiento de la situación. Este ataque de realismo debería haber sido bien recibido; le debería haber hecho ganar puntos. Pero ¿que ocurrió?. Ocurrió que el realismo era directamente proporcional a la sensación de agotamiento que el personaje transmitió, la languidez que se intuye en el Ejecutivo.

La reacción a esta sensación que la bancada socialista también percibió trató de ser conjurada el viernes por el Vicepresidente Rubacalba que en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros apabulló a los presentes con una agenda de actuaciones que, vistas con detenimiento, requieren de una legislatura entera y de una guía de bolsillo para no perdernos entre tanta propuesta. El Gobierno ha optado por pedalear a toda prisa. La alternativa es el parón y de ahí que nos presenten unos objetivos de leyes, acuerdos y cambios que difícilmente se van a poder llevar a cabo porque no hay calendario bastante para ello, salvo que se establezcan plenos maratonianos. Son los llamados plenos «escoba»; esos que se celebran cuando la legislatura está a punto de concluir.

Ahora el Gobierno tiene placidez parlamentaria. Coalición Canaria y PNV le proporcionan bienestar en el Congreso. En teoría tiene margen de maniobra para hacer casi lo que quiera. La incógnita es si el Ejecutivo como tal tiene fuelle, impulso bastante para burlar el tiempo y tomar medidas que algunas de ellas se anuncian para el primer trimestre del año próximo cuando, en buen hacer, deberían estar ya operativas como es el paquete de medidas relativas a la jubilación y a los reglamentos aún pendientes de la reforma laboral.

El calendario inmediato es un calendario claramente electoral. Con las elecciones catalanas del próximo domingo y la aprobación definitiva de los Presupuestos se puede afirmar que lo queda de año esta completo. Navidades, Semana Santa y elecciones municipales y autonómicas acortan el calendario del Congreso… ¿Hay tiempo?. El tiempo se puede estirar pero el gota a gota que pueden suponer algunos acontecimientos sobre la ya lacerada imagen del Gobierno justifica con creces que, a día de hoy, no pocos socialistas no se atrevan a aseverar de manera contundente que en el 2012 no nos libramos de las generales. «Todo está en manos del Presidente».

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