José Cavero – Condena o rechazo de la violencia.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

En medio de notable expectación, muchas dudas, y no escasa pasión, la izquierda abertzale presenta en Pamplona en las próximas horas las «bases políticas e ideológicas» de su nuevo proyecto. Las especulaciones se centran en la cuestión «sempiterna», a saber, si este proyecto y las declaraciones de sus líderes se basarán en la condena de la violencia de ETA, o sólo en un cierto alejamiento y rechazo -el término empleado por Otegi ante el juez, recientemente-, de procedimientos violentos, y si, en función de esa actitud manifestada, el nuevo partido que surja del proceso podrá concurrir a las próximas elecciones locales y autonómicas.

En principio, el acto previsto en un céntrico hotel de la capital navarra, y protagonizado por el que fuera dirigente de la ilegalizada Batasuna Rufi Etxeberria y la alcaldesa de Hernani, Marian Beitialarrangoitia, llega en medio de desconfianzas muy generalizadas. El presidente Rodríguez Zapatero, como el vicepresidente y ministro del interior, han reiterado esa clara desconfianza, a la vista de las declaraciones y propósitos que han venido manifestando los dirigentes abertzales: Alejamiento de la violencia, sí, pero nada de condena a las actuaciones de la banda ETA, con la que han venido colaborando en las últimas décadas…

Ante este acto de este sábado se han producido posiciones más radicales, como la expresada por el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, quien ya ha solicitado que se impida el acto para evitar «el desafío a la legalidad y a la democracia» que supone «un acto público de una organización ilegalizada por formar parte de ETA». Para el PP no existe ninguna duda de que detrás de la convocatoria está Batasuna. «Así está en todos los medios de comunicación», explicaba Barreda, «así está en todo lo que ha sido el previo a ese acto». A los populares no le hacen cambiar su posición de firmeza la hipótesis de un giro pacífico en la estrategia de la izquierda abertzale: «Todo lo que allí se anuncie, las marcas que se presenten, aparecen como continuidad, como parte del proyecto de ETA, de Batasuna, y por tanto con la carga de la ilegalidad», dice Barreda.

Pese a lo cual, es innegable la expectación que ha generado el acto, que se emitirá por Internet en directo. Según informa Europa Press que ha citado fuentes conocedoras de la iniciativa, la izquierda abertzale planea utilizar la palabra errefusatu (rechazo, en castellano) para definir su postura ante la violencia etarra. Con ese gesto pretendería «reforzar» su apuesta «por las vías exclusivamente políticas y democráticas».

En cuanto al Gobierno de la Nación, es claro lo que se espera y desea: lo único que el Gobierno está dispuesto a esperar del encuentro abertzale, según expresaba el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras el Consejo de Ministros de este viernes, es un acuerdo con el PP para taponar «todas las rendijas por las que [Batasuna] ha tratado de sortear la Ley de Partidos». Con esta nueva reforma de la Ley Electoral se evitará su regreso a las instituciones tras las elecciones locales de mayo sin condenar expresamente la violencia.

Rubalcaba insistió en que Batasuna solo tiene dos opciones para regresar a las instituciones: o romper definitivamente con ETA o convencer a la banda de que lo deje. «No dejaremos que nos dé gato por liebre», añadió. Este acuerdo lo cerró Rubalcaba con Federico Trillo, representante del PP en el Pacto Antiterrorista, y completa la reforma de la Ley Electoral, iniciada en marzo, con el objetivo de «cerrar las últimas rendijas que quedaban a Batasuna». «Ultimas rendijas» que afectan a las agrupaciones de electores, una fórmula habitual de Batasuna. El 13 de octubre se había presentado en la Mesa del Congreso una modificación de la Ley Electoral, pactada por el PSOE y el PP, que introdujo dos medidas básicas «para evitar que formaciones ilegales puedan utilizar vías fraudulentas para obtener y mantener representación institucional». Las medidas permitían la suspensión cautelar de la proclamación de los electos presentados en las candidaturas de estas formaciones (partidos, federaciones o coaliciones) mientras el Tribunal Supremo se pronuncia sobre su ilegalización. Y fijaban una causa de incompatibilidad que concurrirá en todos los electos ya proclamados, que hubieran sido presentados por formaciones que el Supremo declare ilegales con posterioridad a su proclamación.

La próxima semana se presentará una enmienda, consensuada por el PSOE y el PP, que completará estas medidas para evitar «toda posibilidad de uso fraudulento de nuestro sistema electoral por quienes justifican o apoyan la violencia terrorista». Una enmienda que permitirá aplicar las dos medidas citadas a los electos en candidaturas presentadas por agrupaciones de electores. De modo que, tanto con anterioridad a su proclamación como electos, como en cualquier momento de su mandato electoral, el Tribunal Supremo pueda declarar la vinculación con un partido político ilegalizado de las agrupaciones en cuyas candidaturas se presentaron estas personas. La resolución del Tribunal Supremo que declara esta vinculación conllevará dos consecuencias: que los electos presentados por agrupaciones electorales vinculadas a un partido ilegalizado no sean proclamados; o que, en caso de haberlo sido, les sea aplicable en su mandato la nueva causa de «incompatibilidad sobrevenida» para ejercer sus cargos cuando se declare su vinculación con un partido ilegalizado. De manera que las posibilidades de los abertzales están bien claras y definidas, expresadas con nitidez por Rubalcaba.

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