Andrés Aberasturi – Una noticia, no la noticia.


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Efectivamente, «esta no es la noticia», como muy bien ha dicho Rubalcaba; puede que sea una noticia, pero, lamentablemente, no es la primera vez que la banda terrorista ETA anuncia un alto al fuego que luego rompe de forma sanguinaria y brutal. No, no es la noticia y creo que, como el resto de los españoles, sólo espero que el Gobierno -presidente incluido- lo entienda así y el acuerdo PSOE-PP se mantenga inalterable, seguro y sin fisuras.

El comunicado de la banda no aguanta una lectura responsable a partir ya de la cuarta línea en la que afirma la necesidad de dar una solución «justa y democrática al secular problema político». ¿Cómo se atreven a usar la palabra democracia los responsables de cientos y cientos de asesinatos, de secuestros inhumanos y chantajes a vida o muerte? ¿Es que alguien puede confiar siquiera un poco en lo que estos personajes puedan entender por «democracia»? Después de semejante afrenta, la banda se permite el lujo de imponer cómo debe ser ese proceso para luego reconfortarnos con que ETA ha decidido declarar un alto el fuego «que puede ser verificado por la comunidad internacional» lo cual no deja de ser una incongruencia porque lo que se puede verificar es la entrega de las armas pero una declaración de alto el fuego no es verificable a priori y en todo caso es la sociedad toda la que según pasen los días sin atentados, secuestros ni chantajes podrá ir viendo día a día si se cumple o no. ¿O la comunidad internacional hubiera sido informada del atentado de la T4 también en plena tregua?

Naturalmente ETA ni habla de las victimas, ni renuncia a lucha para conseguir sus fines; es más, dice explícitamente lo contrario: «ETA no cejará en su esfuerzo y lucha por impulsar y llevar a buen termino el proceso democrático*» ¿A qué lucha se refiere? ¿Cómo puede calificarse de democrático un proceso al que preceden casi mil muertos y que ETA pretende tutelar con la pistola dispuesta en el cinto?

El comunicado no sólo no aporta nada nuevo sino que mantiene ese tono «de tú a tú» con el Gobierno y la sociedad española que resulta absolutamente inaceptable. El alto el fuego se hace unilateralmente pero con una clara advertencia a las autoridades de Francia y España «para que abandonen para siempre las medidas represivas y la negación de Euskal Herria». Efectivamente, esta no es la noticia sino una burla más para las víctimas, para todos; un nuevo intento allanar el camino a las urnas de sus afines ideológicos. La única respuesta que merece el comunicado es: pues muy bien, pero no nos importa demasiado lo que dicen; la próxima vez entreguen las armas y tal vez entonces podamos empezar a pensar en la posibilidad de establecer algún contacto.

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