Luis del Val – Asesinos aburridos.


MADRID, 10 (OTR/PRESS) A mediados del siglo XXI, allá por el año 2053, cuando La Unión Europea sea la arruinada y decadente Confederación de Estados Europeos, y la República Democrática de China (la Alemania Comunista se autodenominó República Democrática Alemana) la República Democrática de China, repito, sea la potencia militar y económica que mande en el planeta, todavía entonces aparecerán por las pantallas de los ordenadores de bolsillo, que todo el mundo usará como ahora el móvil, tres tipos con aspecto de haberse escapado de una cofradía de Semana Santa o de una misa negra, diciendo que ETA anuncia el alto el fuego general, y que están dispuestos a todo, incluida una buena conversación en vasco chino o en chino vasco para hablar de la independencia y soberanía de Euskal-Herría, aunque para entonces es muy posible que gran parte de los miembros de los antiguos comandos de ETA y la kale borroka se hayan jubilado como guardas de seguridad de «El Corte Chino» o «Galerías Pekín».

En los presupuestos de nuestra cultura es fácil la admisión de asesinos crueles, sanguinarios, monstruosos, torturadores, perversos o salvajes, pero asesinos aburridos es algo insólito, que le quita aureola al crimen. Un asesino brutal causa rechazo, pero en su inhumanidad hay algo que llama la atención. En cambio, un asesino aburrido es algo que conduce al hastío y a la falta de respeto. Comienzo a tener la desazonante sensación de que las únicas cosas que no van cambiar nunca van a ser la tuna, cantando el bonito pasodoble-canción «Clavelitos», y el trío de la bencina encapuchada de ETA cantando la entonada melopea «Alto el Fuego General». Con la terrible semejanza de que los de la tuna, se les nota la tripita de cuarentones y a los gudaris de pega la pandereta que ya tocaban en primero de Terrorismo.

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