Carlos Carnicero – El segundo muro de Berlín se derrumba.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

La extensión de la revuelta es imposible de precisar. Primero fue Grecia, luego Portugal, ahora España fue el grito de extensión después del régimen de la caída de los coroneles en Grecia y de la revolución de los claveles en Portugal. No tardó mucho en constatarse que en los setenta no había sitio para dictaduras en Europa Occidental.

La Glásnost (transparencia en ruso) evidenció en la Unión Soviética que la información sin censuras es una fuerza imparable para las sociedades insatisfechas. No hubo posibilidad de un cambio controlado del comunismo -Perestroika, (reestructuración en ruso)- porque el desbordamiento del descontento derribó el telón de acero y las democracias populares dependientes de la Unión Soviética fueron cayendo como piezas de dominó encadenadas por un contagio de deseos de libertad.

Las satrapías del mundo islámico están en una pinza entre las aspiraciones de modernidad de muchos de sus ciudadanos y la amenaza islamista radical. Regimenes cuasi teocráticos como Marruecos, dictaduras como Túnez y dictaduras camufladas como Egipto están presas de la contaminación de las redes sociales. Los sms, las redes, en definitiva las tecnologías que ya no son nuevas, sino simplemente actuales, son el vehículo catalizador de la rebeldía. Los tanques no pueden contra los ordenadores y los teléfonos móviles. El apagón informativo, que es la primera tentación de las dictaduras, tiene fugas de luz. Imposible parar la información.

Internet ya no sólo cambia nuestras vidas personales sino que tumba regímenes corruptos.

Que tome nota el llamado mundo civilizado. Porque se puede estar produciendo una inversión geográfica de contaminación democrática.

Mientras Túnez y Egipto encabezan la rebelión del mundo árabe contra la autocracia, en Europa se extiende la resignación ante cambios impuestos por el sistema económico sin la legitimación real de la democracia coaccionada por la economía.

Los ciudadanos pierden derechos porque se han establecido verdades incuestionables que son falsas: determinan que los cambios son inevitables para la supervivencia del sistema. ¿cuándo se darán cuenta los ciudadanos de que es un sofisma absolutamente refutable?

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