Fernando Jáuregui – Siete días trepidantes – Ahora, a ZP le salen las cosas bien; pero es tarde


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Da la impresión de que a José Luis Rodríguez Zapatero, en plena rectificación sobre sus postulados de hace apenas diez meses, ahora le están saliendo algunas cosas bien. Pero es ya tarde. Su desgaste ha sido de tal magnitud que me parece que no podrá recuperar el prestigio en las encuestas, que se anuncian aún más borrascosas para el PSOE que las hasta ahora conocidas. Solo le queda abrasarse en la puesta en marcha de medidas impopulares, pero quizá necesarias, antes de la retirada.

La semana que concluye no ha sido mala para el Gobierno: incluso las medidas para recuperar la economía anunciadas por Zapatero el viernes en Bruselas, que imponen un plan de choque contra la economía sumergida (ya era hora), han caído bien tanto a los analistas económicos como, parece, a los grandes empresarios y banqueros reunidos con el presidente en La Moncloa este sábado. Los famosos y veleidosos «mercados exteriores» reconocen que el caso español no es el portugués, y los aliados occidentales agradecen el gesto de poner no solamente las bases, sino también aviones, barcos y soldados, al servicio del ataque contra el régimen de Gadafi.

Incluso la resolución del Tribunal Supremo sobre Sortu, impidiendo su legalización y que concurra a las elecciones de mayo, ha servido para despejar algunas maledicencias que sugerían alguna connivencia del Ejecutivo de Zapatero- Rubalcaba con los planes de los ex batasunos. Y, así, Zapatero, de cuya sonrisa va quedando cada vez menos, para pasar a ser el hombre del rostro preocupado, adquiere una nueva dimensión… Justo cuando ya apenas queda un español que no esté convencido de que tirará la toalla y anunciará -no sé si antes o después de las elecciones del 22 de mayo_ que no se presentará a la reelección en 2012.

Las maniobras para la sucesión ya son menos que disimuladas. Carme Chacón, aprovechando su posición de casi comandante en jefe de las tropas combatientes, aparece por todos los rincones, incluso apoyando a candidatos en mítines preelectorales. Rubalcaba, recuperado de su enfermedad, aparece algo desdibujado estos días, y es patente el castigo anímico que sufre en el Parlamento con la repetición, quizá algo abusiva, de los ataques que le dirigen desde la oposición a cuenta del «caso Faisán».

Tengo la sensación, en cualquier caso, de que todo el PSOE está tomando posiciones en torno a una u otro candidatos a liderar la candidatura socialista en las elecciones generales y quizá también el propio partido -un importante miembro del PSOE me sugirió incluso que Zapatero podría pasar a presidir el partido, un cargo casi honorífico que ahora ocupa Manuel Chaves–. Muy pocos apuestan, ni quieren, la permanencia de ZP, por mucho que piensen que su estatura se agranda algo en estos días de convulsiones internacionales. Ya lo he dicho algunas veces: Zapatero, haga su anuncio cuando lo haga -y no me explico que no lo haga ya, permitiendo que la campaña electoral se circunscriba a un mero debate-plebiscito sobre «Zapatero se va-Zapatero se queda»–, el presidente parece decidido a marcharse, buscando un futuro lugar acogedor en las páginas de la Historia.

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