Rafael Martínez-Simancas – Sin etiqueta – Los sin pecado.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Igual que Jardiel se preguntó si alguna vez hubo «cien mil vírgenes» en una novela, en las listas de las elecciones de mayo nos podemos preguntar si hay alguna sin su correspondiente presunto. Lo que se han perdido Berlanga y Rafael Azcona, pedazo de película les iba a salir con esta caterva patibularia que se ha colado por todas partes, con su cara de no haber roto un plato y con la billetera llena de haber trincado la parte alícuota que tiene el latrocinio bien organizado. Viendo algunas listas, (y aquí no se libra ningún partido), más bien parece que las han confeccionado en un garaje sobre el capó de un coche oscuro y una bombilla en el techo como testigo. Dan ganas de escribir en la pizarra del colegio electoral: «tonto el que los vote», pero igual lo tienen por propaganda subversiva y detienen al autor de la pintada con las manos manchadas de tiza. Esta gente es muy mirada cuándo les cuestionan la cartera, no tanto el honor porque ya lo traen mancillado de casa.

Los sin pecado se agrupan en diversas categorías que van desde los «gurtelianos» a los «erejetas», pasando por los «malayos», los «pretorianos» y luego sus correspondientes divisiones locales que a falta de denominación de origen se les puede incluir en «amigos del concejal», (aquí cabe desde Julián Muñoz a López Viejo y otras especies de hábitat reducido pero muy rentable para ellos). Estos son los que organizaban saraos y festivales a mayor gloria de su porcentaje y pagando con la tarjeta del Ayuntamiento hasta que se borrara el casco del guerrero de la American Express. Son los que se prejubilan en la cuna, y los que inauguran aeropuertos sin aviones.

Los vemos con sorna y hasta nos divierte el juego de semejanzas entre los dos grandes partidos políticos pero tanto el PP, como el PSOE, son responsables de haber consentido que estos presuntos crecieran en un caldo de cultivo idóneo para el atraco a mano armada. Un poco más de higiene y algo menos de desodorante hubieran venido muy bien; higiene para limpiar las listas de chorizos, el desodorante sólo enmascara el mal olor y eso no cuela, no es una solución de futuro si no un parche.

Una vez conocidas las listas hay razones para pensar que ni Berlanga con Rafael Azcona lo habrían superado, es imposible mejorar el grado de jeta que le han puesto a esta nueva versión de «La Escopeta Nacional». Sólo nos faltaba un jeque qatarí y aquí lo hemos recibido no a los sones de «La Macarena» pero encantados de tenerle como ilustre huésped en tanto contribuya a dar una nota exótica a estas listas que están entre lo esotérico y el tratado de buenas maneras de «El Tempranillo».

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