Fermín Bocos – La puntilla.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Tengo para mí que con casi cinco millones de personas sin empleo -un millón son familias en el que todos sus miembros están en paro- el resultado de las próximas citas electorales está cantado. A estas alturas del drama creo que entre la gente ha calado la idea de que el Gobierno Zapatero no acierta a dar con las medidas capaces de cambiar el ciclo de destrucción ininterrumpida de empleo que ha llevado a España a encabezar con un 21 por ciento la tasa de paro más elevada de la Unión Europea.

Aquí y allá, en los ambientes más dispares, disipada la espuma de los debates entorno a la bronca que se traen los seguidores del Madrid con los del Barça a cuenta del resultado del último partido, todas las conversaciones que escucho desembocan en el cuestión del paro. ¡Cinco millones de parados! ¡Qué barbaridad! ¡Esto no hay quien lo aguante! Siempre hay quien aduce que no pueden ser tantos, que si la economía sumergida, que si hay mucha gente que aunque esté apuntada al paro va por ahí haciendo chapuzas, sobreviviendo como puede… Otros apuntan que de no ser por la familia, por la red que supone la familia y los comedores de Cáritas, habría una explosión social, un día de la ira, días de asalto a los supermercados como ocurrió en la Argentina cuando lo del «corralito».

Seguramente, hay un poco de todo eso, pero no cambia lo sustancial: que tenemos cinco millones de personas en el paro, que más de un tercio son jóvenes de menos de treinta años y que todos los parados que tienen más de cincuenta han perdido la esperanza de encontrar trabajo. Las cosas no pueden seguir así. Por eso, creo que la suerte está echada. La EPA, la última encuesta, ha sido la puntilla para el Gobierno Zapatero.

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